Bicicletas y musarañas

imagen goonies

Niños sin tiempo, ni libertad

Mis hijos han descubierto ahora las pelis de nuestra infancia (Los Goonies, La Historia Interminable, E.T…) y es inevitable que viéndolas treinta años más tarde, compares tu niñez con la de ellos y se despierten recuerdos que te invitan a reflexionar. Después de una sesión doble de pelis ochenteras, me invadió un sentimiento de nostalgia…sobretodo viendo mis escenas favoritas, cuando los protagonistas salen con todos los amigos en bici, escapando de los “malos” y viviendo mil aventuras. Qué sensación tan mágica la de cuando éramos niños y te ibas por ahí con tus amigos diciendo aquello de “me voy a dar una vuelta…ya volveré…”. Los niños de ahora tienen muchas menos oportunidades de ser libres. Nos hemos convertido en padres helicóptero, volamos a una distancia muy baja y lo monitorizamos todo. Ni se sale a jugar a la calle, ni te vas en bici solo, ni hay tiempo para aburrirse, ni para encontrarse con uno mismo…

El niño que llevamos dentro no se ha de morir nunca en un adulto, el problema es que ahora nuestro niño interior muere demasiado pronto, a veces incluso en la misma infancia. Es muy triste pero hay niños de siete años que solo les motivan los juegos de pantalla y han perdido el interés por el juego real y espontáneo.El estar parado y contemplar, el ser curioso y tener ilusión por descubrir, el inventarse juegos y montarse la película, el no hacer nada… ¿queda algún niño que tenga el espacio para pensar en las musarañas? es más difícil que nunca…

La baja tolerancia al aburrimiento

El último día de vacaciones de verano, decidimos quedarnos por la tarde en la playa, estaba vacía, solo había un hombre preparando las cañas para pescar y nosotros. Tampoco podíamos alargar demasiado porque al día siguiente empezaban las clases… pero los niños estaban encantados hablando con el pescador mientras esperaban si picaba….y decidimos darles su tiempo. Viéndoles tan contentos con algo tan sencillo, tuve ganas de parar el reloj, de no volver a la ciudad, de darles lo que necesita realmente un niño y pasar de las prisas para siempre…Dejamos pocos espacios para que hagan, siempre programados, sufrimos si se aburren, si no tienen plan, en parte porque los sobreestimulamos y en consecuencia, tienen muy baja tolerancia a la inactividad. Por eso, ante el aburrimiento que no hemos enseñado a gestionar , les blindamos de extraescolares y parques de atracciones convirtiendo su pequeño mundo en una montaña rusa de actividad. Cuando eras niño y decías me aburro , no te daban un móvil o una Tablet para que dejaras de dar la lata…así que acababas inventando algo… Pero ahora si en un restaurante los mayores miramos el whats up hasta que llegue el primer plato, es lógico que ellos que lo imitan todo, exijan distraerse igual.

Este domingo sin tiempos, ni prisas, previo al comienzo de las clases, me sirvió como jornada de reflexión para plantearme varios retos a conseguir en el nuevo curso escolar. Son tres y aquí los comparto:

Los 3 retos para el nuevo curso escolar

. 1er reto

Dejarles hacer…y darles más autonomía

Hace unos años leí una entrevista de una mujer neoyorkina que había llevado la iniciativa de promover que los niños en la ciudad volvieran solos a casa en autobús. Explicaba que los padres actuales ven peligros por todos lados y se habían vuelto tan protectores que restringían exageradamente la libertad de sus hijos. Creo que la manía de los gobiernos y los medios de comunicación por aumentar la paranoia de que vivimos en un mundo peligroso, tampoco ayuda. Pero lo cierto es que un niño necesita explorar y alejarse de los padres para lograr autonomía y para impulsarles a ello, debemos transmitirles que el mundo es seguro. Cuando un niño capta que confían en él y que salir a manejarse con el exterior es bueno, tiene la oportunidad de comprobar que se puede valer por él mismo y no solo mejora en autoestima sino que aprende a hacerse responsable.

En los planes de vacaciones de muchas familias cada vez se oye más aquello del recurso del camping o de la casa rural con varios argumentos: el de que mientras descansas unos monitores les distraen, no paran y se lo pasan bomba, o el de que no sufres porque no pueden alejarse mucho ya que están en un espacio acotado y supervisado. Está claro que el no descansar ni un segundo durante el eterno periodo vacacional de los niños (ya casi no se veranea con los abuelos) te hace recurrir a vacaciones con relevos…Pero yo abogo por buscar un destino tranquilo, un pueblecito sin coches rollo Verano Azul donde hagan cuatro amigos y puedan entrar y salir con sus bicis para que experimenten esa sensación de libertad (por cierto se aceptan sugerencias si alguien conoce el lugar idílico…).

Pero mientras llega el próximo verano, podemos enseñar a cocinar, (con fuego!), dejar que se duchen solos, dejar que sean ellos con su sentido de orientación que intenten dirigirte a los sitios conocidos , dejarles ir a comprar el pan o hacer algún recado cerca de casa, dejar que hagan… solos, sí SOLOS lo que vayan reclamando hacer sin ayuda… En realidad se trata de dejar de decirles que NO de forma automática, o el clásico: “eres demasiado pequeño” porque nos paraliza el miedo a que puedan hacerse daño y limitamos su impulso por crecer.

. 2ndo Reto

Reconciliarse con el descanso y el tiempo libre

Enseñar a parar. Os suena eso de: “y este fin de semana que plan haremos…? “Quedarse en casa y que cada uno decida por sí mismo como ocupará su tiempo es un buen ejercicio para adquirir autoconocimiento. En tres generaciones, hemos pasado de no hacer demasiado caso a los niños a convertirnos en animadores del fin de semana. Tengo una amiga que cuando ya no puede más coge a toda su familia y lanza la campaña: hoy día libre!…y consiste en que cada uno escoja hacer lo que le gusta. Parece que temamos el descanso o el espacio no estructurado, incluso los adultos buscamos todo el tiempo estar distraídos y hacer planes. Como reto este año me planteo practicar el día libre de mi amiga y disfrutar de las pequeñas cosas con ellos, un paseo con el simple objetivo de disfrutarlo, cocinar, escuchar música, ver una peli o descansar en silencio pensando en las musarañas y dejar que ellos escojan solos que hacer con su tiempo sin organizarles demasiado la vida. Con todo ello fomentaremos la creatividad, la conciencia con uno mismo y la conexión con el placer. Julio Basulto nutricionista autor del libro Se me hace bola (muy recomendable ), explica que para evitar peleas y obsesiones por un alimento tóxico lo mejor es no comprarlo. En la misma línea de pensamiento, creo que si los niños son pequeños y no tienen acceso fácil a los juegos virtuales es mucho más sencillo que surja el juego espontáneo. Entonces, que tu hijo disfrute del juego espontáneo, se puede convertir a largo plazo en un factor protector para evitar adicciones futuras a los juegos de pantalla. Hay un viral que corre ahora por Facebook sobre dibujos de niños que están conectados a la tecnología y niños sin acceso a ésta. La imagen habla por sí sola, la diferencia es abismal, mientras que unos dibujos están llenos de detalles, colores y son super creativos, los de los niños expuestos, son monigotes básicos, simples y poco imaginativos.

Las actividades muy estructuradas y regladas como son las extraescolares son también en exceso una interferencia en el desarrollo del juego espontáneo porque se reduce considerablemente el tiempo libre. Está claro que cada edad requiere unas necesidades concretas, pero cuando son pequeños, un niño tiene que tener tiempo para el juego…Los niños con todas las tardes ocupadas, no juegan en toda la semana. Para el desarrollo emocional de una persona, es importante encontrarse con uno mismo, si siempre está ocupado y distraído,no tendrá la oportunidad de saber quien es y le producirá mucha inseguridad.

. 3er reto

Menos es más

En general es una generación de demasiados. Demasiados canales, demasiadas chuches, demasiados cumpleaños, demasiados regalos, demasiados planes, demasiada actividad, demasiada información…tanto exceso genera niños tiranos, egocéntricos insatisfechos y desorientados. Creo que la crisis ha hecho que recortemos en cosas para los adultos pero los niños tienen casi todo o mucho más. Tenemos la teoría clara de los límites: decir que no, inculcar buenas conductas, hábitos …sin embargo, poner límites también significa no consentirles y no empacharles de excesos. Por ejemplo, llega el cumpleaños, tu quieres celebrarlo pero no hacerles una boda y el tema se va de madre, el regalo de los abuelos, amigos, padrinos, tíos… la fiesta del cole, la fiesta familiar…. Los atiborramos y no lo podemos evitar, igual porque la culpa de estar poco con ellos nos ablanda o porque el consumismo nos empuja. No nos damos cuenta de que ellos con menos son más felices. La abundancia les estresa y les genera inseguridad porque muchas veces no saben qué elegir y necesitan un tope. En este mundo de demasiados, el reto o objetivo es enseñarles a quedarse con la esencia, a sentirse satisfechos valorando lo que ya tienen, a enseñarles a esperar, a que no todo lo que quieren es urgente y tiene que ser inmediato, a valorar los abrazos y los gestos de reconocimiento igual o más que los regalos materiales y para ello es bueno tomar conciencia e inculcarles un poco más de austeridad, menos extras y menos de comprarles algo porque sí (aunque sea de los chinos ellos no conocen el valor de las cosas).

 El cambio empieza en los padres

Estos son mis 3 retos de esta temporada, parece sencillo pero ya os contaré, no es un cambio dirigido solo a ellos, el cambio empieza en nosotros, los padres, ya que somos el modelo a seguir….Si te ven parar, pararán, si te ven disfrutar del no hacer, disfrutarán, si te ven contento sin necesitar más , no necesitarán…Os animo a que probéis también, estoy convencida de que por pequeño que nos parezca el gesto, el resultado a largo plazo será grande. Feliz curso!

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