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Disfrutar de la soledad, de estar bien con uno mismo, es un estadio tan importante como saber compartir y congeniar con el otro.

Hay quien se evita constantemente a través  de la obsesión con el trabajo, o de una relación hiperfusionada o de vivir la vida de los hijos… Sin embargo,  quien se basta consigo mismo para sentirse bien, logra vivir sin apegos, ser libre puesto que no espera que los demás le completen.

Sentirnos mal  cuando estamos solos nos hace a veces buscar la felicidad en  los demás, fantasear en que si encontramos una pareja o creamos una familia, nuestro malestar desaparecerá, pero no es así. Ninguna pareja puede lograr el éxito, si por separado cada uno no tiene sentido en sí mismo. Aunque parezca una obviedad, muchas personas sienten que su vida carece de sentido si no existe alguien con quien compartirla.

Esto no solamente se debe a una idea equivocada del amor, sino que coincide con que son personas que no han desarrollado su propio mundo interior, con sus ilusiones e inquietudes propias….

Clarissa Pinkola  lo explica en su libro  Mujeres que corren con lobosHace tiempo, el adjetivo inglés “alone” [solo], equivalía a dos palabras: “all one”, es decir, “todo uno”. Ser todo uno significaba ser una unidad total. Este es precisamente el objetivo de la soledad, ser totalmente una misma.

¿Eres feliz contigo misma? ¿Qué haces para sentirte bien? ¿Te sientes sola cuando estás sola?¿Qué entiendes por felicidad?

Una paciente me decía que su hermana era feliz porque tenía un hogar con hijos, que lo tenía todo cuando ella no tenía nada, ni era nadie, a pesar de que ella tenía un buen trabajo, un apartamento y una vida social activa. Le contesté :¿Qué crees que le pasará a tu hermana cuando la familia crezca? Ella al igual que tú, tiene que disfrutar de ella misma, sus hijos no serán eternamente niños, crecerán y volarán... Otra paciente con el síndrome del nido vacío y recién separada me comentaba: ¿quién soy yo?, estoy sola, mis hijos se han emancipado y mi único momento de felicidad es cuando me llama mi ex….

Otra paciente se pasó dos años fantaseando con un ex marido del que se había separado voluntariamente pero al  no ser capaz de lidiar con su soledad, echaba de menos una familia. Al final prefería estar mal acompañada que sola.Lo que interpretamos en sesión es que la condición de tener algo propio, le daba en sí misma una identidad y que proyectarse en un futuro sola donde tenía que tener sentido por sí misma, era tan complicado, que volvía una y otra vez a fantasear con el hecho de recuperar su vida pasada. Sabía quien era como mujer casada aún siendo desgraciada, pero no sabía quien era ella estando sola.

¿Pero quién eres tú? ¿Eres lo que tienes, eres porque te quieren , eres lo que te rodea, eres porque tienes éxito? No es sencillo en un mundo tan materialista vaciarse y sentirse pleno mientras bailas sola . A veces cuando uno para y deja de estar ocupado, atraviesa esa incómoda ansiedad de encontrarse aburrido y cae en elementos compulsivos autodestructivos: comprarse ropa que nunca te pondrás, encerrarse un fin de semana atiborrándote de comida basura y series, salir de caza y ligar con el primero que pasa con tal de sentirte validada o perseguir en facebook a tu ex…Estos ansiolíticos de segunda… nos pasan factura, a corto plazo calman el malestar pero traen una resaca de vacío y depresión que no compensa.

No es fácil desnudarse y descubrir quienes somos sin lo que nos rodea. No depender, no tener apegos es la medicina para curar la ansiedad del que siente que carece o vive con el miedo de perder lo que tiene. Una amiga en el otoño de su vida,puesto que acababa de cumplir cincuenta años,  colgó dos fotos en facebook con el título: dos momentos de felicidad. En la primera imagen salía con su hijo cuando era un bebé y en el pie de la foto ponía:cuando crees que lo tienes todo para siempre.La segunda, era una foto actual, en la que aparecía bailando sola y debajo de la foto escribió:  cuando descubres que no necesitas nada para sentirte bien.  La verdad, es que tuvo un montón de likes.Como las estaciones , el ciclo de la vida va cambiando y la edad te enseña a desprenderte de las posesiones que serían los frutos del árbol y te vas quedando con la esencia, que serían tus raíces, lo que realmente importa. La madurez nos enseña que menos es más.

A veces les pregunto a los pacientes como son sus dormitorios, si lo tienen cuidado, si le ponen objetos, cuadros, fotos, música y si lo pasan bien estando allí o solo lo usan como trámite para dormir o disfrutar de la intimidad en pareja. Una paciente recién separada me comentaba que al entrar en la cama solo notaba el vacío de su ex. Le  sugerí que no asociara su habitación únicamente al mundo de la pareja, puesto que también simboliza nuestra alma, lo más profundo de uno mismo, el espacio propio y nuestra intimidad. A mis dos hijos que duermen juntos les colgué una cajita de madera en la pared de cada cama, les dije que allí podían poner sus secretos y las cosas que les gustan… uno tiene la piel de una serpiente, una pelota de goma y su caja de dientes de leche… el otro la misma caja con sus dientes, una barca con piezas de lego construida por él y una piedra-fósil que encontró este verano en la playa y que cree que es un tesoro!!! otros objetos van cambiando según  van creciendo y viviendo nuevas experiencias….

Esta paciente me dijo que, era en el salón de su apartamento dónde pasaba todo el tiempo que se encontraba sola en casa, intentándose distraer con su copa de vino, la televisión y su ordenanor….Allí anestesiaba el dolor de su soledad, conectando con el mundo exterior. En cambio, en la habitación, la ansiedad se apoderaba de ella. Dentro, solo tenía un jarrón sin flores  y  una foto que aparecía de pequeña con sus padres.  Me dijo que esa imagen le hacía sentirse menos sola y le daba seguridad…. Ahora, tiene de tarea para la próxima sesión, hacerse un pequeño altar como el de mis hijos y colocar allí, aquellas imágenes, momentos y objetos que le recuerden que tiene vida propia y que se tiene a sí misma para uso y disfrute.

Esta noche, en la oscuridad de la luna nueva, la primera no luna del otoño, es energéticamente un buen momento para reconocerse, encontrarse y disfrutar de una misma. Pero, ¿cómo cultivar el espacio propio?, ¿cómo sentirnos bien sin distraerse, como llenarse sin apegos?…en realidad no hay una única fórmula, es un camino que cada una debe explorar según su personalidad, su momento vital, escuchando a su corazón…

Son muchas las pacientes que me preguntan cómo se hace esto de sentirse lleno, y es muy difícil ponerle palabras, a veces les digo que sería como ser un motivado de la vida, un apasionado…Realmente es una paradoja, porque llenarse es vaciarse de lo de fuera, para descubrir lo que hay más a dentro. Pero a lo largo de los años, se me han ido ocurriendo algunas sugerencias que se pueden ir cultivando y que he bautizado como alimento para el alma:

– No vivir la vida de forma linial y entenderla como ciclos

– Conectar y fusionarte con la naturaleza: caminar descalzo, tirar piedras al agua, recoger pechinas…mojarte con la lluvia, bañarte con el sol, salarte con el mar…

– Disfrutar del autocuidado: alimentarse sano, hacer deporte, dormir de noche, hacer siestas y parar o descansar.

– Tener sueños, objetivos, ideas y proyectos personales y/o profesionales pero siempre ligados a uno mismo, fieles a quienes somos, que busquen la realización y no el reconocimiento

– Estar permanentemente aprendiendo: un idioma, un instrumento, un curso de cualquier cosa que te llame, o cosas sencillas, una receta de cocina…

– Arreglar tu casa e impregnarla de detalles que hablen de ti y te hagan sentir bien.

– Hacer cosas creativas: tocar un instrumento aunque sea mal, pintar, escribir o si no eres muy artista, escuchar música, ver y consumir arte…

– Cuidar a un ser vivo: un geranio, un animal aunque sea un pez, un huerto, un cactus también vale para empezar…

– Recuperar a tu niña interior: subir a una roca y saltar, cantar, chapotear charcos, reírse, jugar, poner el árbol de Navidad …

– Escucharse, hablar con uno mismo pasando tiempo sola y sin hacer nada.

– Observar los cambios de ciclo: la luna en sus diferentes fases, los árboles cambiando de estación, las mareas,  ver más amenudo los amaneceres o las puestas de sol, conectar con las diferentes fases de tu ciclo menstrual.

– Disfrutar de las pequeñas cosas, de los placeres de la vida: quedarte en casa un viernes leyendo un buen libro o viendo una buena peli aunque la hayas visto mil veces, saborear un buen arroz…o degustar un buen vino.

– Cocinarte, plancharte, limpiarte tu casa, arreglarte, vestirte acorde a quien eres y lo que quieres expresar… que se note que te importas, que te quieres y que te disfrutas.

–  Bailar con una misma, sola o en compañía pero sobretodo, no dejar de bailar nunca!

Lo importante es desvestirse y descubrir qué es lo innecesario, lo que nos sobra. Como árbol en invierno descubrir qué somos sin las hojas, sin las ideas, conceptos, apegos y condicionantes que forman nuestra identidad. Desnudándonos llegamos a la raíz, hasta el núcleo esencial de nuestro ser.La Danza del Vacío. Adyashanti.

 

 

 

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decir adios

Decir adiós, decir que no, distanciarse, caerse, exiliarse, cambiar, morir, cerrar una etapa, desenamorarse, discutir, romper con alguien, huir, olvidar, poner límites, ignorar, centrarse en uno mismo, perder,  estar solo, acabar, alejarse, marcharse, desconfiar, enfadarse,  olvidar, crecer…..

La vida y el amor conviven con la dolorosa pero necesaria energía de la separación .

Nacer: la primera experiencia de separación

La primera separación que experimentamos en la vida es al nacer, cuando dejamos de vivir en ese hogar calentito y seguro que es el vientre materno.

El primer aliento, es la primera experiencia de separación que vivimos, cuando hemos de respirar por primera vez por nosotros mismos y ya no dependemos del oxígeno que nos proporcionaba el cuerpo de nuestra madre.

Debe de ser duro nacer, por eso la mayoría lloramos, porque las separaciones, al principio duelen, nos producen sufrimiento, desorientación y miedo. Evidentemente la separación no es abrupta entre la madre y el  hijo sino que ésta, será progresiva y tendrá idas y venidas, hasta que el niño se valga por sí mismo y se convierta en un adulto autónomo.

Los padres: los grandes maestros

Recoger y soltar, será el ejercicio que todo padre y madre ejercerán desde el principio en relación a sus hijos. Ahora me acerco y doy amor con mi apoyo, ahora me alejo y doy amor dejando que tu solo puedas cosechar éxitos y resolver dificultades. Al mismo tiempo, el hijo aprenderá los mismos movimientos, ahora te necesito y aprendo de ti, ahora te cuestiono para poder alejarme y explorar el mundo. Todo un arte aparentemente sencillo pero cuando este movimiento no fluye, se originan todas nuestras neurosis.

Evidentemente para saber separarte y convertirte en un adulto, antes te han tenido que querer. Nadie sabe dar afecto si antes no lo ha recibido, nadie se atreve separarse y caminar solo por la vida si no cree en uno mismo. La medida perfecta se encontraría entre el amor que no ahoga y el amor que te empuja a que te valgas por ti mismo, pero esa medida es muy difícil de encontrar, no existe la medida perfecta en una relación, aunque haya que intentar acercarse.

Cicatrizar la herida de la infancia

Todos en la vida adulta, en mayor o menor medida, tendemos a buscar que nos quieran, porque todos estamos heridos por la separación, el rechazo y el tú no juegas. En nuestro recorrido vital habremos vivido experiencias primarias de desamor porque son inevitables a la condición de existir. En la infancia, vives tantas experiencias de amor como de desamor. En función de como hayas manejado a lo largo de tu vida las sucesivas separaciones y como te hayan enseñado a separarte, tendrás un estilo más adaptativo o menos. Una experiencia de separación es cuando estabas enfermo y querías que te mimaran más, cuando te dijeron que no, cuando tus padres salían y te dejaban en casa con los abuelos, cuando no te comprendieron, cuando no te escucharon lo suficiente, cuando no se dieron cuenta que estabas mal, cuando te castigaron, cuando no apreciaron tus verdaderas cualidades, cuando desconocían lo que necesitabas, cuando no te dejaron ir, … todos de alguna manera, no hemos recibido todo el amor que hubiéramos deseado. Crecemos con una herida de que nos hubiera gustado que nos quisieran de otra manera, siempre es así. Superar ese complejo ,aceptar que no existe el padre/madre ideal, perdonar a tus padres y comprender que te quisieron como mejor supieron, se llama madurar.

A lo largo de la vida, irás despidiéndote de  muchas personas y experiencias. La suma de todas ellas te proporciona un estilo de afrontamiento frente a  la separación, pero se puede modificar si éste no te deja avanzar.  ¿ Te has fijado en que aspecto tienes más dificultad: en dejar o en ser dejado?Analiza tu historia vital con una línea y marca todas aquellas separaciones que recuerdes (pérdidas, separaciones de padres o familiares cercanos, despedidas, cambios de casa, cambios de escuela, hospitalizaciones, castigos o broncas, rechazo en la escuela, decepciones, rupturas de amistad ,de pareja…)Las  experiencias de separación traumáticas pueden condicionar las relaciones en la vida adulta. Una ruptura mal digerida de un primer amor puede condicionar las relaciones de pareja  futuras. A veces en psicoterapia, tratas la ruptura de un paciente con su pareja y te das cuenta que se siente peor por la penúltima experiencia  que por la última relación. Si sientes que tienes situaciones de separación no resueltas y no puedes cerrar el pasado, trabajarlo en una psicoterapia puede ser de mucha utilidad, para crear un buen abono de tus relaciones futuras.

Los hijos no son tuyos

Los padres también tienen que ser lo suficientemente maduros para entender que un hijo no es una propiedad, es hijo de la naturaleza, es alguien que no te pertenece y que acabará teniendo su propia vida. Hay padres que viven la vida de sus hijos, que sus éxitos o fracasos se los hacen suyos y que diseñan un ideal de hijo a la carta, que tratan de modelar y hacer a su imagen o semejanza, o mucho peor, que intentan que logre todos los sueños que ellos no pudieron cumplir. Un ejemplo serían los casos de los padres con niños deportistas de élite o niños de 10 que viven presionados desde casa para que sean perfectos.

Estos padres no tiene una vida propia que les satisfaga y desde el control de sus vástagos, viven sus éxitos como si fueran propios. Esta dificultad de separase hace que el niño no tenga el espacio suficiente para desarrollar su individualidad. Se convierten en un apéndice de su familia porque no entienden donde acaban sus padres y donde empiezan ellos.

 

El proceso de diferenciarse: de niño a adulto

Desde que nace un niño hay que saber despedirse de este, desde que camina, habla por sí mismo, te lleva la contraria, se enfada contigo, te cuestiona y acaba creando sus propios valores en su propia familia. El proceso de autonomía de un niño precisa de que se le de el espacio necesario para que pueda diferenciarse de sus padres. Hay pacientes que de niños nunca pudieron llevar la contraria a sus padres. La música alta, un tatuaje, un desplante, un portazo o un me largo…son necesarios. Sin conflictos no pueden haber cambios, si no hay confrontación de opiniones en una familia , el niño no podrá crecer. Por lo tanto, si tu hijo no es rebelde y está en la adolescencia, pregúntate si tiene suficiente espacio para cuestionarte. Tengo una paciente que expresó el sano impulso de rebeldía en silencio y disimulando, empezó premeditadamente a rebelarse haciendo mala letra y sacando malas notas, porque no había espacio para más. Si tu hijo pequeño te llama tonta, tu tarea educativa no es castigarle y reprimir su enfado sino enseñarle a que está bien no estar de acuerdo contigo pero que lo debe expresar sin insultos explicando los motivos de su discrepancia. De lo contrario , si le reprimimos, construiremos niños que temen el conflicto, a la confrontación, que no son críticos. Una casa donde no hay comunicación, donde no se puede ser libre y hablar desde la verdad, desde lo que realmente se piensa, es como una dictadura que reprime la voluntad.  Sin conflicto, se interrumpe tu desarrollo, impidiendo construir un criterio propio, anulando de esta forma tu capacidad crítica.

Consecuencias de la sobreprotección y la parentalidad autoritaria

Tanto los padres sobreprotectores, como también lo estrictos que son los dos extremos en la línea de la parentalidad, no permiten que un niño se separe y crezca rumbo al desconocido mundo del adulto.

El sobreprotector le transmite que el mundo exterior a la familia es una amenaza que está lleno de peligros y que como en casa, no va a encontrar un sitio más seguro y cómodo, ni siquiera con una pareja.

El hiperestricto monitoriza la vida del hijo adulto enviando señales de cómo tiene que vestir, qué tiene que estudiar, donde aplicar trabajo, qué tipo de pareja escoger…haciendo que este no sepa realmente cuales son sus verdaderos intereses y transmitiendo que si escojen por sí mismos pueden cometer el gravísimo error de equivocarse, así que lo mejor es seguir los sabios consejos de los padres.

En ambos casos hay una restricción de la experiencia, vivo en una zona controlada sin peligro, no me equivoco si nunca piso una zona desconocida, por lo que si no hay retos tampoco podré tener éxitos y saber que puedo superar la adversidad.

Hay una frase de Jonas Salk que dice. » Los buenos padres, les dan a sus hijos raíces y alas.Las raíces para que sepa donde está su casa, las alas para que vuelen lejos y pongan en práctica lo que se les ha enseñado»

La inseguridad de no creer en uno mismo, la culpa por alejarme y diferenciarme de mis padres como si fuera malo, la falta de autonomía, la baja autoestima, son síntomas de las personas que se les ha vetado el impulso de crecer y alejarse de sus progenitores. Ellos se convierten en niños asustados con piel de adulto, que no son Peter Panes por elección sino como resultado.

Enseñar a despedirse

Para dejar crecer y ayudar a tu hijo a convertirse en un adulto autónomo hay que enseñarle a partir, a exiliarse de ti, a vivir con naturalidad el dolor de separarse y enseñarle a aceptar que separarse forma parte de la vida…Los lobos enseñan a sus cachorros a cazar y a sobrevivir en el bosque para que llegado el momento puedan aprender a valerse por sí mismos.

La vida tiene muertes, es un constante viaje de despedidas. Hoy mismo una paciente lloraba asustada porque su vida iba demasiado bien. “Ahora que tengo el marido ideal y el trabajo perfecto me angustia que se muera o me despidan”, hasta el punto que lleva dos meses con nauseas y vómitos. No poder parar su mundo ahora y congelarlo en ese instante de máxima felicidad y la conciencia de que el presente no dura para siempre le provoca ansiedad. Ella tendrá que aprender a fluir, aprender a disfrutar de la felicidad caduca en lugar de sufrir porque un día se vaya a acabar, a abrazar el presente y fluir sin anticipar el cambio o el final de esta etapa.

El problema es que vivimos en un mundo demasiado seguro, certero y controlado, que no tiene muertes ni pérdidas o que si ocurren las interpretamos como la apocalipsis, en parte porque pocas veces pasan cosas inesperadas… pero pueden pasar y nuestra cultura nos transmite que es una experiencia insuperable. Nos educan para tener pero no para perder, nos ponen anuncios de gente feliz de vacaciones permanentes, de personas que lo tienen todo… y nos hacen creer que eso es posible, pero los anuncios duran 5 segundos y la vida real es más larga y las cosas cambian. En realidad, es bueno que así sea porque sino, no podríamos valorar los buenos momentos.

Aceptar el dolor

Cuando vivimos una separación ya sea en forma de muerte, pérdida, ruptura, final, o cambio, debemos fluir, no resistirnos y aceptarlo. El intento de control, de resistencia, de reprimir el dolor nos pone enfermos física y psicológicamente. En cambio, si dejo que mi cuerpo y mi mente se convulsionen ante la pérdida, podré tras el doloroso golpe asimilar la experiencia. A medida que lloro y expreso ese dolor lo hago consciente y puedo aceptarlo. Las pastillas para anestesiarme en una pérdida, son contraproducentes ,  para superar el dolor no hay que anestesiarlo, hay que afrontarlo.

Recientemente vi una película en el cine, Brooklyn, que recomiendo, porque es la historia de una jovencita que se exilia de la Irlanda pobre a la Nueva York emergente y refleja en su historia la complejidad  de la separación. La película es un continuo ejercicio de despedidas  que te ayudan a aceptar que están allí y que forman parte del ciclo de la vida. Es realmente una película muy terapéutica, yo lloré por todas las separaciones de mi vida conscientes e inconscientes. A través de las rupturas que viven los protagonistas, puedes aprender a fluir en la experiencia de las despedidas, con dolor pero sin resistencia. Dejar ir es un arte y toda una muestra de amor con mayúsculas.

Dejar espacio en la relación de pareja

Al igual que ocurre en la gesta de educar a un hijo ayudándole a crecer, favoreciendo la autonomía dando espacio.  En una relación de pareja la realización individual de cada miembro de la relación tiene que tener cabida a pesar de la fusión con el otro.Es necesario ser maduro para poder establecer una relación de pareja sana. Eso significa que estás preparado para dar y recibir y al mismo tiempo para irte y dejar marchar.Significa que cada miembro de una relación tiene que dominar tanto la capacidad de amar y acercarse como la capacidad de alejarse y estar solo, tanto la capacidad de recibir amor como la de dejar marchar. Quienes no dominen estas cuatro energías difícilmente podrán llevar a cabo con éxito una relación. Una paciente estaba muy enfadada porque su novio le había dejado, es un «cabrón» repetía enfadada. Si algo no permito en mis sesiones es a que alguien se quede enquilosado en un papel de víctima, ¿es un cabrón porque te ha dejado? ¿Y si no era feliz? Me dijo que nunca me abandonaría… Detrás de un mal duelo, que se cronifica en el tiempo, existe una falta de autonomía previa a la relación de pareja.

La verdad aunque a veces sea dolorosa es lo único que permite avanzar. Cuando un paciente me pregunta como dejar a su novia sin que sufra, le contesto que eso no es posible. Probablemente ese paciente no lleve bien decir que no, se hace demasiado responsable de la felicidad del otro y le cuesta alejarse, poner límites y ser asertivo con los demás. Para superarlo, deberá aprender a ser egoísta, a conectar con sus derechos y a empatizar con sus propias necesidades. No hace falta ser un talibán, pero al final romper implica soltar la cuerda, y entender que cada uno tendrá que digerir su dolor solo.

Vacunarse del virus: miedo a la soledad

La baja tolerancia a la frustración nos hace ser débiles, y la mala prensa que tiene la soledad nos hace tragar muchos sapos y aguantar situaciones insostenibles. Una obra de teatro con un título muy sugerente; Infeliz pero casada, lo dice todo. Las mujeres tienen que vacunarse del virus que aprenden desde niñas que es mejor estar mal acompañadas que solas. Separarse a veces, es la mejor opción y uno no tiene que creer que el mundo  se acaba. Para que la vida vuelva a brotar hay que aprender a cortar las malas hierbas, amar el ciclo de la naturaleza, y entender que separarse y cambiar, es a veces un trámite necesario para seguir evolucionando y volver a empezar.

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  • Anouschka Orueta

    Carla,

    Tus posts me ponen una sonrisa en la cara. Veo tu nombre en mi buzón de entrada y pienso, “qué bien….post de Carla”. Me los descargo y en cuanto encuentro un hueco en mi día y mi espacio, me siento cómodamente, me aseguro que no vaya a haber interrupciones y los abro. Como si fueran un regalo, les quito el lazo y luego el papel….y voy sacando cada palabra, cada frase, las voy leyendo y colocando delante de mí…para mi disfrute y aprendizaje. Como siempre, me haces reflexionar sobre mi vida y aunque empiezo a veces pensando, «esto ya lo he hablado con Carla y ya lo conozco», siempre aprendo algo nuevo.

    Yo pienso que he educado a mi hijo como indicas, dándole raíces y alas. Y estoy muy orgullosa de ello porque ya sabes que trabajo y esfuerzo me ha costado. En cuanto a mis relaciones afectivas, con mi pareja y mis amistades, también entiendo bien el espacio de soledad, la despedida, el ciclo de tener que separarse para unirse, y unirse para separarse. El ocho del que tanto hablamos en nuestro círculo de mujeres y al que vuelvo una y otra vez.

    Hoy, mientras leía el final de tu post, he pensado mucho en la muerte de mi madre. Este viernes hará 5 años y no fue hasta hace unos meses que pude sentir que había pasado el luto. Me desperté una mañana riendo a carcajada limpia porque había soñado que tenía una hija. En el sueño la miraba, veía lo espabilada que era y le decía “¿pero bueno, tú de dónde has salido? Y además tan alerta y despierta. ¡Qué pena que tu abuela no te haya conocido porque se hubiera muerto contigo!”.

    ¿Qué curioso el juego de palabras, no? Quizá hubiera sido más correcto decir: “Qué pena que tu abuela no te haya conocido porque le hubiera encantado” pero en el sueño decía “se hubiera muerto contigo”. He pensado mucho mucho en ese sueño. He pensado que esa hija era yo y también la hija que nunca he tenido y escarbando más, esa hija era mi madre y el luto de perderla también.

    Esa mañana, en mi sueño, de alguna manera, di a luz a mi madre y a mi luto. Llevaba a ambos dentro pensando que si me la sacaba de dentro, es decir que si dejaba de “llorarla y recordarla en activa”, de alguna manera la olvidaría. Y me di cuenta que decir adiós al luto, no significaba perderla a ella, porque está en todo lo que hago. Ella es parte de mí, igual que yo de ella. Y sacarla de mis entrañas significa tenerla de otra manera. Siendo quien fue, una persona independiente, que me enseñó tantas y tantas cosas, incluyendo el saber separarme y ser mi propia persona. Está ahí, conmigo, como siempre lo estuvo.

    Pero aún hoy recuerdo la última vez que hablé con ella. La habían ingresado en la UCI y nos teníamos que ir a las 8 de la tarde. La arropé, le di un beso y ella me dijo “hasta mañana mi vida.” Esa misma noche la entubaron y la indujeron un coma y una semana después murió. Nunca más volví a oír su voz y ese “hasta mañana” quedó perdido para siempre. Y aún cuando lo pienso, como ahora, lloro desconsoladamente y siento un abandono tremendo. Como tu paciente que decía “me prometió que no me dejaría”. Y al leer tus palabras, me doy cuenta que tengo aún trabajo por delante, porque tengo esa misma sensación de traición. Va contra toda lógica y racionalmente sé que no era un promesa y que tenía derecho a morir y a descansar.

    Así que como te decía al principio…siempre me das que pensar. Este viernes me daré un paseo, conectaré con la naturaleza, pensaré en ella e iniciaré el proceso de asumir que ese “hasta mañana” en realidad es eterno y se renueva cada noche.

    Gracias siempre.ResponderCancelar

    • Anoushka me declaro tu fan, con tu interpretación sí que se aprende!!. Pero esto es lo bueno de las respuestas a los posts, cómo quien lo lee, lo lleva a su propia experiencia y da color a lo que explico. Mil gracias por tus palabras. Como siempre me emocionas cuando hablas de tu madre, estoy convencida que el viernes dejarás un poco más atrás a la niña enfadada y celebrarás que ella vive en ti y te sigue enseñando cosas . un abrazo inmenso!!!ResponderCancelar

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Se abre el telón: chica tiene ganas de sexo se encuentra en una discoteca con una chico con la misma tensión sexual, parece fácil, no quieren irse por las ramas, solo buscan obtener su porción de orgasmo y listo. Game over. La película se llama: Sexo mecánico y descarga. De nuevo, en la misma discoteca, se abre el telón: un chico fija su mirada en alguien que le gusta, la chica despliega sus encantos, coquetea mientras habla y vuelve a buscar su mirada, el chico fantasea con la chica y ella con él, hasta que uno de los dos se acerca, hablan, se ríen, se gustan, se desean. La película se llama: Juegos de seducción. Realmente las dos parejas tendrán experiencias muy distintas al hacer el amor. El sexo puede ser eso, sólo sexo, o lo podemos acompañar de erotismo.

Woody Allen, dice “el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír”, pero para que sea entretenido hemos de hacerlo lúdico, jugar para conquistar a quien deseo y acabe también deseándome.

Se puede llegar a creer que la falta de erotismo en la pareja es algo que sucede con el tiempo, pero no es así, muchos hombres y mujeres nunca han experimentado con el erotismo en los encuentros sexuales. Un paciente se divertía en sus relaciones esporádicas, y al enamorarse temía embarcarse en una relación larga por miedo a acabar aburriéndose del sexo, él asociaba la idea de novedad con intensidad y pasión y no contemplaba poder disfrutar a largo plazo. Se olvidaba, claro está del componente erótico, que enriquece cualquier plato. La solución, no está en ir cambiando de pareja para que mi deseo sobreviva, sino en que cada encuentro sexual resulte nuevo aunque lleve siglos con la misma persona.

A veces la atracción sexual entre dos personas es tan fuerte que el deseo surge de forma natural y espontáneo, es recíproco, lo que solemos notar cuando hay química. Pero aunque tengamos esa suerte, no podemos abandonarnos, porque más tarde necesitaremos sofisticar los encuentros para que no resulten aburridos o rutinarios. Una pareja que acudió a la consulta aquejada de falta de deseo, nunca durante sus diez años de matrimonio, habían recurrido a la seducción, solo se encontraban sexualmente cuando alguno de los dos, necesitaba saciar su necesidad hormonal, con el tiempo la frecuencia sexual disminuyó de tal forma que perdieron su deseo y no encontraban recursos para incentivarlo.

Podríamos afirmar entonces, que la atracción sexual es natural, sin embargo, la seducción, es un ritual, un arte de cortejo para realizar la conquista del otro, cultivando el deseo con nuestros recursos, intentando llamar la atención de quien nos gusta, conectando, ligando.. Cada cultura y momento histórico, ha tenido una forma de seducir. La egipcias llevaban colgados en sus cuellos frascos con olor a flores, las damas de la corte francesa, usaban el abanico como herramienta de seducción y las indígenas del pacífico se adornaban con flores su pelo, no por instinto sino por el deseo de gustar.

Con la seducción, la sexualidad entra en una dimensión más profunda que nos diferencia de los animales, ellos se atraen y copulan, mientras que los seres humanos se seducen y hacen el amor.

Sin embargo, todavía existen muchos siglos a nuestras espaldas que no han valorado la dimensión erótica de la sexualidad, y hemos crecido con la idea de que sexualidad era coito, porque la cultura judeocristiana relegaba el sexo a un fin reproductor. Hemos de cambiar la creencia, de que el fin de la sexualidad es la penetración y recuperar así el placer del contacto con la piel, el juego y la fantasía, cultivando la ternura y la comunicación del cuerpo.

Tampoco hemos posicionar el erotismo en los preliminares que ya el nombre indica que son la antesala del coito, porque entonces seguimos dándole más protagonismo a la penetración.

Otra creencia errónea es pensar que el ser erótico se nace, cuando es una actitud que se aprende. Un ser humano nace sexuado, pero se hace erótico. Está claro, como ya hemos visto, que habrán personas que cultivarán muy poco esta faceta y se contentarán con lo hormonal, lo orgánico….limitándose al deseo en su forma más primitiva. Pero podemos ir más allá y cultivar lo erótico, buscando complicidad con la pareja, haciendo erótica a la persona que se desea y a uno mismo.

Para hacernos más eróticos y cultivar esta dimensión, hemos de hacer el amor con los cinco sentidos, respetar un espacio para la vida sexual, igual que invertimos en tiempo para el trabajo, para estar con los hijos, ir al gimnasio..

No olvidarnos nunca que formamos una pareja, que puede cumplir otros roles como el de ser padres, ser amigos, compañeros de piso, porque no hay nada menos erótico, que llamar a tu pareja mami, o papi, mi gordito, mi peque…es importante recordar que la pareja es ante todo un hombre y una mujer que se gustan y que comparten una relación íntima. Kundera en la “Insoportable levedad del ser”, decía en la boca de una protagonista del libro, que con la igualdad de sexos, los hombres se habían “papaizado“ y que habían perdido todo signo sexual; en este sentido ya era hora que un hombre cambiara pañales pero se ha de saber que detrás de un padre existe un hombre, igual que durante siglos se le ha exigido a la mujer cumplir con la faceta de madre y mujer sexuada sin que un rol castre al otro.

Como se observa, todo depende de la intención, un beso, un susurro, un gesto, una mirada, una caricia, una palabra con carga erótica pueden despertar el deseo pero han de diferenciarse de otros momentos no sexuales para que surjan efecto. Los besos suaves y prolongados, generan un ambiente mucho más erótico que los besos rápidos. En general todo gesto hecho con lentitud, cobra de repente, una dimensión erótica .

Warhol decía que lo más excitante era no hacerlo y que si te enamorabas de alguien, no lo hicieras nunca para que aquello resultara siempre interesante. Quizás ahí está la clave, en que la intención sexual sea tan sutil que parezca que no va a pasar, y así el efecto sorpresa nos conduzca hacia el deseo.

También, no hemos de olvidar que la autoestima es imprescindible para poder comunicar eróticamente, has de sentirte atractivo por fuera y por dentro. Está claro que una mujer o un hombre no escogerán a otro por su pene o su vagina, sino por unas actitudes, unas formas, un estilo, una mirada…todo suma y todo se puede descodificar en clave de erotismo. Hay quien para sentirse sexy necesita recurrir a la lencería, otro necesitará sentirse intelectualmente interesante, y el de más allá tener un cuerpo musculado, cualquier cosa es válida si lo hacemos en pro de sentirnos mejor , querernos más y conquistar al otro.

Quizás falten generaciones para que esta dimensión cobre el valor que se merece, para que el ser humano viva la sexualidad de una forma plena. De momento, ya existe un movimiento hacia los detalles en el sexo, son muchas las empresas que ofrecen, spas para parejas, juguetes eróticos, hoteles románticos, cenas especiales… seguramente como consecuencia de la gran demanda de personas que entran en crisis por no cultivar el erotismo y no considerarlo un aspecto imprescindible en la dinámica de la sexualidad. Sin duda, son recursos que ayudarán a reencontrar a la pareja, pero más allá de la explotación comercial, la clave estará cuando se encuentren uno frente al otro. Si saben comunicar y tienen la intención de compenetrarse, se reconocerán como hombre y mujer y se seducirán. Se reconquistarán una y otra vez, como si se tratara del primer encuentro, como si cada vez se descubriera algo nuevo del otro y podrá nacer el deseo de repetir eternamente.

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La casa es el lugar donde conectamos con nuestro mundo interior, es donde reside nuestra esencia y nuestra relación con ella refleja nuestro estado de ánimo. Cuando nos encontramos bien con nosotros mismos nos gusta estar en casa. Cuando no queremos encontrarnos, no nos interesa pensarnos… estamos poco en casa.

Dime como vives y te diré lo que te pasa

Muchos de los problemas que la persona no es capaz de identificar se expresan mediante un conflicto con la casa, así que no es extraño que en terapia, el tema de la casa sea un tema recurrente.

Por ejemplo, una paciente estaba atravesando un duelo complicado por la ruptura con su novio tras nueve años de relación. Había pasado de vivir en la casa de su infancia a vivir en la casa de su novio. Toda su vida se había acoplado al modo de vida de él, los amigos, los suegros, el barrio, el universo de su novio era su hogar. Al romper la relación, se había quedado sin ese mundo, totalmente vacía y perdida, había alquilado un pequeño apartamento en tierra de nadie, en medio de la ciudad, ya no pertenecía ni a su madre (una mujer controladora que hablaba por ella), ni al mundo de su novio (dicho sea de paso, un ególatra con muy poca empatía e interés por los demás, que también hablaba por ella). Era una huérfana, con una voz de niña perdida, se había mudado a un barrio sin nombre y a una casa vacía . Con razón, me contaba que aquella casa no la sentía suya, que aquel barrio y estar en su piso se le hacía extraño. Ella era una extranjera dentro de su propia casa y no sabía como llenarla, en realidad, lo que no sabía era lo que quería hacer con su vida. A medida que en las sesiones pudo descubrir quien era, pudo encontrar por fin su propio hogar.

Otro paciente al que le cuesta dar pasos en sus relaciones de pareja, me comentaba que su novia se acababa de mudar a su piso, ella se sentía molesta porque se encontraba objetos de su novio con una relación anterior y se sentía insegura ante el paso que había dado. Él le aseguraba que aquella historia estaba acabada sin embargo me explicaba que los celos de ella le estaban generando dudas. También me comentaba que su casa estaba muy llena y que le costaba desprenderse de pertenencias para hacerle espacio a su chica y a sus cosas. Esta dificultad práctica esconde una dificultad emocional de dar a la relación mayor compromiso y entrega.

La casa: fuente de seguridad

En nuestra infancia, para luego en la vida adulta sentirnos seguros debemos haber vivido la experiencia de un hogar cálido. En una casa con calor, uno aprende sentirse querido y atendido, a sentirse escuchado, respetado, y a que te hagan sitio, tengas un nombre, una identidad y un espacio para ti. Por eso las personas, identifican la casa de su infancia con aquel lugar donde vuelven a cargar pilas y conectan de nuevo con su esencia. Un hogar puede ser una habitación, un paisaje, la casa de la niñez , un lugar donde fuimos inmensamente felices, un recuerdo, …..

En algunos países africanos, es tradición enterrar el cordón umbilical del bebé debajo de un árbol, que se convertirá en su punto de referencia cuando éste sea adulto. Por eso muchos expatriados regresan al hogar de su infancia, a su acacia o a su baobab, para volver a inspirarse.

Identificar un lugar donde puedes recuperar espacio, volver a ser tu mismo, donde te encuentras con tu esencia y te cargas de nuevo de buena energía, sirve, para poder recuperar la autoestima, los valores de aquellas cosas por las que vale la pena vivir, sobretodo en una vida en la que no solemos estar conectados con nuestro interior. Podemos viajar físicamente hasta allí, que sin duda, puede ser lo más reparador, pero cuando no es posible, podemos regresar desde la imaginación.

Mi lugar de reparación, son unas rocas frente al mar, conozco la forma que tienen y las podría dibujar si supiera. Allí jugaba de pequeña, unas rocas con forma de nave espacial, cuando lo necesito, me visualizo subida en el gran asiento y conduciendo frente al mar. Ese lugar se encuentra donde pasábamos los veranos en familia y lo asocio con una época de mi infancia donde fui inmensamente feliz. Me impresionan estas rocas que siguen iguales, impasibles al paso del tiempo, aunque mi vida haya recorrido muchos capítulos, la nave sigue dentro del mismo paisaje, y con ello, me llevo la sensación de lo que realmente importa nunca cambia.

Se dice que cuando sueñas con la casa de tu infancia, la emoción que surge es la nostalgia, pero no es la nostalgia por tus padres o tus abuelos o por la casa en sí, sino por esa niña o niño que fuiste, que sabía donde buscar refugio. Normalmente soñamos con ello, cuando nos sentimos vulnerables y el inconsciente nos lleva allí para recordarnos que aunque todo afuera se derrumbe, por dentro seguimos intactos.

Identificar cual es tu sitio, donde te sentiste libre, donde fuiste más feliz puede ser muy útil para en momentos de descarga poder reencontrarte contigo mismo. Has pensado ¿cuál es tu lugar?

El calor del hogar

Un hogar cálido lo construyen las personas que viven dentro, un niño no aprecia si la casa es más grande o más lujosa, si es pequeña o es sencilla, las personas que habitan esa casa, como cuiden del hogar y de los que habiten en ella, son lo que hará que ese hogar sea acogedor, frío, amoroso, triste o alegre, rico o pobre…

Muchas personas sienten estar en casa cuando se encuentran en un país desfavorecido, viviendo con lo mínimo y rodeados de pobreza. Personas que vienen de una vida cómoda y aparentemente con todas las necesidades cubiertas, que sin embargo, se sienten felices y en casa cuando se encuentran con su verdadera familia que puede no coincidir con la familia en la que han nacido.

Una pareja joven con dos niños pequeños decidieron dejarlo todo por hacer un viaje por todo el mundo en familia durante dos años. Antes de tomar la decisión se pusieron en contacto con una psicóloga infantil que les aconsejó no hacerlo argumentando que los niños necesitaban un punto de referencia, el hogar y que un cambio así podría desestabilizarles. Por suerte, ellos siguieron a su intuición, emprendiendo el viaje de sus vidas. Dormían acurrucados unos con los otros en una cama, compartían su plato para comer, jugaban con lo que la naturaleza les brindaba y estaban disponibles para sus hijos las veinticuatro horas del día. Durante casi dos años, fueron todo para sus hijos, sus profesores, sus compañeros de juego, de viaje…, todo un lujo para los tiempos que corren. La paredes de su hogar fueron ellos y el resultado fue una familia más unida, más cercana y una experiencia inolvidable.

Una paciente me comentaba que en su infancia había cambiado 18 veces de casa, explicaba que su madre era muy nómada, probablemente porque se estaba buscando. En su casa no existían las rutinas, ni las normas, tampoco el cariño ni alguien siempre disponible. El afecto, y la atención por un lado, y los límites por el otro, son los cimientos necesarios para construir un hogar seguro. En este caso, ella tuvo que aprender a cuidarse de sí misma, a buscar sus propias referencias, desarrollando una personalidad perfeccionista y autoexigente con unas paredes indestructibles, donde la estabilidad se convierte en una necesidad , el cambio en su enemigo y equivocarse en la peor de las pesadillas.

El síndrome del patito feo. En busca del hogar verdadero

Entonces, ¿qué ocurre cuando eres un extranjero en tu propia casa?. Cuando la casa es insegura y no te proporciona el calor de un hogar, lo mejor es iniciar una peregrinación. Autoexpatriarse no es cómodo, irse del hogar, física o emocionalmente es muy doloroso, pero a veces es la única salida si queremos sobrevivir.

Todos debemos encontrar nuestro fuego, el afecto de la familia. Aquel lugar donde no se nos juzga, donde se nos quiere por como somos, con nuestras virtudes y defectos, al completo. Donde se nos acepta independientemente de nuestros resultados o de nuestra utilidad.

A veces tenemos la suerte que nuestra familia de origen ya nos proporciona este calor, entonces ya estamos cargados de luz para toda la vida. Pero si no es así deberemos iniciar un peregrinaje en busca de una familia que nos acepta y nos quiera. Cuando nos sentimos distintos al resto de la manada, sentimos rechazo directa o indirectamente por parte de los miembros de la familia. Al principio, la persona siente que igual se lo merece y que no es aceptada porque es distinta. Pero siempre hay alguien externo que le demuestra que esas diferencias no son negativas, simplemente no encajan en la cultura en la que ha nacido.

El Patito Feo es un expatriado que tras luchar por encajar en una familia que no le acepta, decide marcharse a buscar un hogar que le acoja. Tras muchos sufrimientos, casi muere de frío por el camino, encuentra a los que son como él y el patito se convierte en un cisne.Cuando alguien encuentra a su verdadera familia, el cisne, lo bonito de su ser, sale a la superficie y se expresa. Curiosamente, suele coincidir que aquello que la familia de origen no apreciaba es donde se esconde el verdadero talento de esa persona.

Tu familia adoptiva puede ser un grupo de amigos, un profesor, una pareja o la familia que tu construyas, un lugar donde te sientas aceptado y puedas encontrar ese calor para que tu persona adquiera la seguridad necesaria y puedas querer y que te quieran como mereces.

Cuando la casa se me cae encima

Muchas personas no quieren y evitan encontrarse en el hogar, que significa que huyen de sí mismos. La manera de huir es mediante la hiperactividad de nuestra sociedad. Mediante el trabajo, el ocio y la vida social pongo toda mi energía en el exterior para no tener ni tiempo de mirarme en el espejo. Eso nos lleva a sentirnos empachados pero insatisfechos porque en realidad no paramos pero vamos sin dirección.

El mundo en el que vivimos nos roba nuestra esencia. Vamos siempre con prisas, centrados en conseguir metas que muchas veces cuando nos paramos a pensar carecen de un sentido profundo.

Una paciente llegó a terapia derivada de su médico de cabecera, llevaba dos crisis de pánico, estaba en un estado de nervios y de vulnerabilidad tremendo. Cuando no paramos a tiempo, nuestro cuerpo llega a un demasiado y nos para en seco con síntomas ansioso-depresivos. La paciente hacía el trabajo de cuatro profesionales, estaba siempre disponible, nunca tenía un no, trabajaba incluso los fines de semana. Sus frases estrella eran : no me cuesta nada, no me importa, no te preocupes y tranquilo no pasa nada ya me encargo yo. Estaba tan entregada a su trabajo que ni siquiera tenía tiempo de atender a su relación de pareja que estaba en crisis desde hacía tiempo pero ni siquiera su mente había podido percibirlo, aunque su cuerpo ya le estaba enviando señales.

Parar y saber descansar es necesario para hablarse a sí mismo y poder atender tus propias necesidades. Vivimos en una sociedad donde leemos el descanso, la lentitud , el quedarse en casa y el no hacer nada como algo improductivo, pero nos equivocamos del todo. El hogar, debe funcionar como un cargador de batería donde volvemos a reubicarnos y a decidir lo que se borra porque ya no nos conviene y plantearnos nuevos comienzos.

Una vez tuve un paciente hipersatisfecho, había logrado todo lo que realmente nos dicen que debe realizarnos. El perfeccionismo y la ambición llevado al extremo también son formas de huir de casa y en consecuencia de huir de uno mismo. Con solo 35 años me dijo que se sentía acabado, marchito, vacío, creía que había alcanzado todas las metas que habían en la vida. Fue el primero de su promoción en encontrar trabajo, había alcanzado un puesto de súper directivo antes de los 30, había formado una familia a la que no tenía tiempo de ver pero a la que no le faltaba ningún lujo…. Y su pregunta en terapia era, y ahora que….? No se había dado cuenta de que su vida estaba enfocada a tener, pero realmente cuando se preguntaba para qué vivía, no sabía que contestar, no le encontraba ningún sentido, ni sabía hacia donde mirar en el futuro. Afortunadamente había una parte sana dentro de sí mismo que le ayudó a caer en una crisis existencial, sino hubiera seguido insatisfecho y coleccionando posesiones hasta el final de sus días.

Enfocarse en el tener es huir de nosotros mismos. Las personas llenan sus vidas de objetivos que a largo plazo no producen ninguna satisfacción. Cuando no sabemos autorealizarnos nos satisface conseguir bienes para buscar el reconocimiento del vecino.

Pensar, aprender, conocer, tener inquietudes, intereses, disfrutar de las pequeñas cosas no parece atractivo a las personas que huyen de sí mismas. Para ellas, pararse es una pérdida de tiempo. Por eso, son personas a las que les cuesta disfrutar de la soledad y estar en casa porque no saben llenarse a sí mismas leyendo, viendo pelis, cocinándose para uno mismo o cuidándose, descansando…por eso buscan la actividad de forma compulsiva.

Alimentarse de energía contemplativa, observar a los bebés cómo descubren y aprenden desde un sentido de la curiosidad intacto, a la gente mayor cómo disfruta con las pequeñas cosas de la vida, de cuidar de las plantas, de disfrutar de los nietos… de un día de sol, nos pueden dar una idea de lo que significa el calor del hogar interior.

Cuidar la casa: Hestia

Mi amiga llega radiante, ante mi piropo me dice que ahora me cuenta… ¿le habrán aumentado el sueldo?, ¿se habrá montado un fin de semana de pareja sin niños?, ¿se habrá reconciliado con su suegra?…. No, algo mucho más sencillo pero que nos llena de estabilidad, sin perder su sonrisa, pide un cortado y me confiesa: por fin he encontrado tiempo y he ordenado los armarios!.

Cuando cuidamos nuestro hogar, conectamos con nuestro centro espiritual, ese centro interior de quietud se asocia con el sentido de plenitud. Cuidar la casa en la que vivimos, y también nuestro cuerpo, que es nuestra carcasa espiritual, nos reconforta, nos da un sentido de orden y bienestar.

Hestia , es el arquetipo que representa la diosa del hogar. Era simbolizada por la llama ardiendo en casas y en los templos, ciudades y campos.
Una persona que disfruta de su casa, sabe estar bien dentro de sí mismo, por lo que no teme a la soledad, no tiene un apego enfermizo a los demás, ni a los resultados, ni a los bienes materiales, ni al prestigio, ni al poder. Shinoda Bolen.
Para cultivar esta actitud, se requiere practicar la calma en soledad y hacer las cosas de manera contemplativa. Disfrutar de las tareas más sencillas; haciendo una cosa cada vez. Llenar la casa de sabiduría, aprender y disfrutar aprendiendo. El aprender, a diferencia del tener, no tiene fin. Contemplar la naturaleza y disfrutar de cada uno de sus ciclos. Limpiando, tirando lo que ya no nos sirve, cocinando y ordenando, no solo a nivel práctico sino también a nivel simbólico. Puesto que en la sencillez es donde nos encontramos con nuestra verdadera esencia.

 

 

 

 

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  • Marta

    Com sempre Genial!! és molt reconfornant llegir els teus post!ResponderCancelar

  • Anouschka

    ¡Qué sabia eres Carla! Yo crecí en la misma casa pero desde que me fui a estudiar fuera con 18 años, pasando por mi primer trabajo y mi primer matrimonio hasta los 33 años, me mudé de casa cada año. A veces dentro de la misma ciudad o del mismo edificio, pero en esos 15 años tuve 16 casas. Con el tiempo me di cuenta que ante mis inseguridades, dudas e infelicidad, mi solución era buscar una casa nueva. Pensaba «en la siguiente seré feliz»…hasta que, claro, me di cuenta que la felicidad está dentro de una y no en la casa…o en la casa que llevamos dentro…. Desde hace 11 años vivo en el mismo piso que adoro. Lo siento como un verdadero refugio, el sitio donde recargo pilas y donde más feliz estoy.

    Me ha encantado por cierto aquello que dices de lo que «Curiosamente, suele coincidir que aquello que la familia de origen no apreciaba es donde se esconde el verdadero talento de esa persona.» Me encantaría que escribieras sobre eso, dando ejemplos. Por ejemplo: A mí me decían que no llevaba suficiente maquillaje…y tú me dijiste un día que uno de mis mayores atributos era mi naturalidad (gracias por cierto). Pero sería chulo hacer un recopilatorio de frases que oímos y los atributos que se esconden…ResponderCancelar

    • Anouschka tomo nota de tus sugerencias. Realmente deberíamos preguntarnos qué hemos de cambiar en nuestras vidas, cuando nos quejamos de nuestras casas o anhelamos una mejor…. porque en lugar de cambiar por fuera como nos enseñan desde el consumismo cambiaríamos por dentro y solucionaríamos antes nuestros verdaderos problemas. En fin, que gracias por ser tan fiel seguidora de mis post y por darme tu feedback que siempre aporta y te invita a reflexionar.ResponderCancelar

  • Susana

    Me ha encantado este post, me he sentido identificada en la parte del patito feo y en la búsqueda de la familia, afortunadamente ya no me siento así y soy muy feliz con mi familia de sangre y con la familia que he formado. El oasis que es mi hogar, no es ultra-tecnológico, ni el mejor decorado, pero es donde me encuentro a mí misma y donde acojo a la gente que quiero. Lo malo es que a veces me encuentro tan a gusto que me cuesta salir…. Gracias por tus palabras que invitan a la reflexiónResponderCancelar

    • Gracias Susana me alegro de que te hayas identificado con el post y que lo hayas disfrutado, qué importante es encontrar tu lugar verdad? Aunque hay que encontrar el equilibrio entre alimentarse de lo de fuera y de lo de dentro….pero seguro que con el tiempo logras vivir con armonía, mientras tanto, disfruta de los tuyos, que es lo mejor en la vida!
      un fuerte abrazoResponderCancelar

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Cuando ser auténtico no es comercial

Decía John Lennon que ser honesto puede que no te dé muchos amigos pero te da los amigos adecuados. A veces nos guíamos más por pretender gustar a los demás que por ser uno mismo… Hoy mi historia recoge ejemplos para intentar ser auténtico…y despertar tu creatividad.

“Me has de ayudar a definir quien soy antes del primer día de clase!! Porque si no, ¿qué pasará cuando tenga que hablar sobre mí delante de los compañeros? ¿ Y si no les gusto?¿ y si nadie me elige para los trabajos en equipo? “ Así empezó una sesión el martes pasado, cuando una paciente a la que llamaremos Lucía compartía conmigo su preocupación. La idea era que encontráramos una definición atractiva y original de sí misma para empezar con buen pie el curso de creatividad publicitaria.

Ante la pregunta, iniciamos un diálogo:

¿y si te quedas con todo el mundo y dices la verdad? le lancé…. Y seguí…” Les cuentas que te estás buscando, que estás descubriendo quien eres, que te escondes de los demás y que tienes miedo a no gustar…” Lucía perpleja me respondió “Entonces nadie me escogerá como pareja…” “Pero tendrás la oportunidad de ser auténtica!!” le contesté.

Resulta que Lucía es maravillosa, ella es sensible, cercana, dulce, creativa, comprensiva, romántica, buena, pausada, generosa, empática… pero está asustada y se compara con aquellas chicas, echadas “palante”, desinhibidas, espontáneas, atrevidas, con iniciativa… Valores mucho más comerciales y más adaptativos para el mundo en el que vivimos.

Cuesta dar el paso, pero lograr ser auténtico es mucho más atractivo, que ser perfecto. Seguramente hay personas que prefieren lo comercial,… pero Lucía es todo corazón, igual en su clase existe alguien que aprecia estas cualidades y conecta…

Lucía me escuchaba atónita y muerta de miedo ante mi idea kamikaze. Me decía que no funcionaría, que el curso de creatividad es muy caro y que si se presentaba como la friki de la clase, aquello significaría cavarse su propia tumba. Yo la provocaba, a veces, nuestro trabajo en terapia, consiste en incomodar para que la persona salga de su posición de confort y mueva ficha. Así que le insistía, el curso era la inversión de su vida pero no solo a nivel profesional sino que a nivel personal porque la vida le brindaba la posibilidad de nuevo, de salir del armario, para atreverse a ser ella misma y probarlo en un escenario distinto donde nadie la conoce.

“¿Y si ser diferente no es malo?, ¿y si lo que la sociedad etiqueta de raro, es lo que en realidad es auténtico? Lucía – le dije medio en broma– tu eres distinta acéptalo, tienes un gato negro, sales poco de casa, un estilo indefinido y una mirada con chispa que se asoma detrás de tus grandes gafas…. Igual no eres la mejor versión de ti misma, pero ahora eres así, si estás en construcción díselo al grupo….no temas ser quien eres…”

Reconocer tu vulnerabilidad para encontrar tu sello

El mundo está lleno de artistas, como Woody Allen, Andy Warhol, Yves Saint Laurent, Isabel Coixet, Roger Waters , Frida Kahlo,… pintores, escritores, cineastas, músicos, diseñadores… que son distintos y maravillosos. A veces con la tristeza, la timidez, la inseguridad, la sensibilidad, o incluso el tormento, el ser humano crea verdaderas obras de arte. Las mejores canciones y poemas más románticos nacen del desamor. Nuestra vulnerabilidad esconde nuestra grandeza pero para encontrarla uno primero se ha de atrever a estar perdido por un tiempo.

No hay que esperar que la creatividad nazca de la cordura… es más recomendable, buscar en tus emociones y  complejos, en tu intimidad, en tus heridas y tus triunfos, en lo que te hace único y te hace vibrar,  puesto que son tu sello. No hay que asustarse por no estar cortado al patrón de la masa, tu originalidad nace de tus diferencias con el resto.

Salir del armario

Parir ideas, opiniones ,pensamientos, expresarte hacia fuera y mostrarte tal y como eres no es fácil pero en esta sociedad uno no es libre hasta que no te atreves a ser tu mismo y dejas de preocuparte por el que dirán.Los que tienen miedo no triunfan y hay tantos huecos para el talento por ocupar…! Pero no se llenan porque muchos de los grandes se encierran en casa, les aterra equivocarse, no gustar, hacerlo mal, ser criticados….y se pasan la vida mortificándose porque no se arriesgaron…

Si buscas dentro de ti tu particularidad y la expresas hacia fuera, habrás encontrado tu tesoro. Probablemente gustes a muchos y en la misma medida te rechacen otros muchos. Pero serás alguien que es mejor que no ser….y estarás vivo que es mejor que estar muerto en vida.Además, nunca sabes quien eres del todo hasta que no te expresas delante de los demás puesto que ellos funcionan como espejo para que puedas mirarte.

La ilusión y el juego como motor creativo

Jana, otra paciente, se quejaba el otro día de que a ella no le pasaban cosas, de que le faltaban inquietudes, ocupaciones en las que disfrutar…y inspiraciones para ser creativa. De nuevo, el miedo, actúa como veneno paralizante. El antídoto del miedo es salir al exterior, dejarse llevar,  tomarse la vida como un juego donde hay un sinfín de posibilidades para descubrir y descubrirte.

Si el miedo bloquea, la ilusión, por el contrario, actúa como motor creativo, ilumina nuestra autenticidad y despierta nuestras pasiones.Pasar a la acción, salir de casa, abrirse al mundo fue mi recomendación. Si estás receptivo el mundo te cuenta cosas y todo lo que aprendes te lo llevas a tu casa y lo haces tuyo.

Para recibir has de encender todos tus sentidos, y así poder escuchar, mirar, sentir , empaparte de cualquier cosa, una mirada, una imagen… todo es una fuente de inspiración para crecer como persona y alimentar tu alma creativa.

También el probar cosas nuevas, que te brinden experiencias que enriquezcan tu mundo interior te permitirá descubrir partes de ti que desconocías. Apúntate a taichí o chikung ,cocina macrobiótica o vietnamita, o prueba con bailar, tocar un instrumento o pintar…., y lee mucho, ves al cine, acuérdate de los conciertos de música, habla con desconocidos y conocidos, comunícate, comparte, escucha  …. Así no hace falta irte muy lejos para encontrarte, ni practicar paracaidismo para sentir cosas nuevas, ni irte a la India para descubrir tu centro, aquí mismo, en casa, puedes conocerte y crear…Sólo átrevete  a ser y vuela!!!

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