Category Archives: Camina en tu sexualidad

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Se abre el telón: chica tiene ganas de sexo se encuentra en una discoteca con una chico con la misma tensión sexual, parece fácil, no quieren irse por las ramas, solo buscan obtener su porción de orgasmo y listo. Game over. La película se llama: Sexo mecánico y descarga. De nuevo, en la misma discoteca, se abre el telón: un chico fija su mirada en alguien que le gusta, la chica despliega sus encantos, coquetea mientras habla y vuelve a buscar su mirada, el chico fantasea con la chica y ella con él, hasta que uno de los dos se acerca, hablan, se ríen, se gustan, se desean. La película se llama: Juegos de seducción. Realmente las dos parejas tendrán experiencias muy distintas al hacer el amor. El sexo puede ser eso, sólo sexo, o lo podemos acompañar de erotismo.

Woody Allen, dice “el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír”, pero para que sea entretenido hemos de hacerlo lúdico, jugar para conquistar a quien deseo y acabe también deseándome.

Se puede llegar a creer que la falta de erotismo en la pareja es algo que sucede con el tiempo, pero no es así, muchos hombres y mujeres nunca han experimentado con el erotismo en los encuentros sexuales. Un paciente se divertía en sus relaciones esporádicas, y al enamorarse temía embarcarse en una relación larga por miedo a acabar aburriéndose del sexo, él asociaba la idea de novedad con intensidad y pasión y no contemplaba poder disfrutar a largo plazo. Se olvidaba, claro está del componente erótico, que enriquece cualquier plato. La solución, no está en ir cambiando de pareja para que mi deseo sobreviva, sino en que cada encuentro sexual resulte nuevo aunque lleve siglos con la misma persona.

A veces la atracción sexual entre dos personas es tan fuerte que el deseo surge de forma natural y espontáneo, es recíproco, lo que solemos notar cuando hay química. Pero aunque tengamos esa suerte, no podemos abandonarnos, porque más tarde necesitaremos sofisticar los encuentros para que no resulten aburridos o rutinarios. Una pareja que acudió a la consulta aquejada de falta de deseo, nunca durante sus diez años de matrimonio, habían recurrido a la seducción, solo se encontraban sexualmente cuando alguno de los dos, necesitaba saciar su necesidad hormonal, con el tiempo la frecuencia sexual disminuyó de tal forma que perdieron su deseo y no encontraban recursos para incentivarlo.

Podríamos afirmar entonces, que la atracción sexual es natural, sin embargo, la seducción, es un ritual, un arte de cortejo para realizar la conquista del otro, cultivando el deseo con nuestros recursos, intentando llamar la atención de quien nos gusta, conectando, ligando.. Cada cultura y momento histórico, ha tenido una forma de seducir. La egipcias llevaban colgados en sus cuellos frascos con olor a flores, las damas de la corte francesa, usaban el abanico como herramienta de seducción y las indígenas del pacífico se adornaban con flores su pelo, no por instinto sino por el deseo de gustar.

Con la seducción, la sexualidad entra en una dimensión más profunda que nos diferencia de los animales, ellos se atraen y copulan, mientras que los seres humanos se seducen y hacen el amor.

Sin embargo, todavía existen muchos siglos a nuestras espaldas que no han valorado la dimensión erótica de la sexualidad, y hemos crecido con la idea de que sexualidad era coito, porque la cultura judeocristiana relegaba el sexo a un fin reproductor. Hemos de cambiar la creencia, de que el fin de la sexualidad es la penetración y recuperar así el placer del contacto con la piel, el juego y la fantasía, cultivando la ternura y la comunicación del cuerpo.

Tampoco hemos posicionar el erotismo en los preliminares que ya el nombre indica que son la antesala del coito, porque entonces seguimos dándole más protagonismo a la penetración.

Otra creencia errónea es pensar que el ser erótico se nace, cuando es una actitud que se aprende. Un ser humano nace sexuado, pero se hace erótico. Está claro, como ya hemos visto, que habrán personas que cultivarán muy poco esta faceta y se contentarán con lo hormonal, lo orgánico….limitándose al deseo en su forma más primitiva. Pero podemos ir más allá y cultivar lo erótico, buscando complicidad con la pareja, haciendo erótica a la persona que se desea y a uno mismo.

Para hacernos más eróticos y cultivar esta dimensión, hemos de hacer el amor con los cinco sentidos, respetar un espacio para la vida sexual, igual que invertimos en tiempo para el trabajo, para estar con los hijos, ir al gimnasio..

No olvidarnos nunca que formamos una pareja, que puede cumplir otros roles como el de ser padres, ser amigos, compañeros de piso, porque no hay nada menos erótico, que llamar a tu pareja mami, o papi, mi gordito, mi peque…es importante recordar que la pareja es ante todo un hombre y una mujer que se gustan y que comparten una relación íntima. Kundera en la “Insoportable levedad del ser”, decía en la boca de una protagonista del libro, que con la igualdad de sexos, los hombres se habían “papaizado“ y que habían perdido todo signo sexual; en este sentido ya era hora que un hombre cambiara pañales pero se ha de saber que detrás de un padre existe un hombre, igual que durante siglos se le ha exigido a la mujer cumplir con la faceta de madre y mujer sexuada sin que un rol castre al otro.

Como se observa, todo depende de la intención, un beso, un susurro, un gesto, una mirada, una caricia, una palabra con carga erótica pueden despertar el deseo pero han de diferenciarse de otros momentos no sexuales para que surjan efecto. Los besos suaves y prolongados, generan un ambiente mucho más erótico que los besos rápidos. En general todo gesto hecho con lentitud, cobra de repente, una dimensión erótica .

Warhol decía que lo más excitante era no hacerlo y que si te enamorabas de alguien, no lo hicieras nunca para que aquello resultara siempre interesante. Quizás ahí está la clave, en que la intención sexual sea tan sutil que parezca que no va a pasar, y así el efecto sorpresa nos conduzca hacia el deseo.

También, no hemos de olvidar que la autoestima es imprescindible para poder comunicar eróticamente, has de sentirte atractivo por fuera y por dentro. Está claro que una mujer o un hombre no escogerán a otro por su pene o su vagina, sino por unas actitudes, unas formas, un estilo, una mirada…todo suma y todo se puede descodificar en clave de erotismo. Hay quien para sentirse sexy necesita recurrir a la lencería, otro necesitará sentirse intelectualmente interesante, y el de más allá tener un cuerpo musculado, cualquier cosa es válida si lo hacemos en pro de sentirnos mejor , querernos más y conquistar al otro.

Quizás falten generaciones para que esta dimensión cobre el valor que se merece, para que el ser humano viva la sexualidad de una forma plena. De momento, ya existe un movimiento hacia los detalles en el sexo, son muchas las empresas que ofrecen, spas para parejas, juguetes eróticos, hoteles románticos, cenas especiales… seguramente como consecuencia de la gran demanda de personas que entran en crisis por no cultivar el erotismo y no considerarlo un aspecto imprescindible en la dinámica de la sexualidad. Sin duda, son recursos que ayudarán a reencontrar a la pareja, pero más allá de la explotación comercial, la clave estará cuando se encuentren uno frente al otro. Si saben comunicar y tienen la intención de compenetrarse, se reconocerán como hombre y mujer y se seducirán. Se reconquistarán una y otra vez, como si se tratara del primer encuentro, como si cada vez se descubriera algo nuevo del otro y podrá nacer el deseo de repetir eternamente.

Mar de rojo por Annie Leibovitz

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Nuestra cultura da a la niñas el mensaje que su cuerpo, su vida y su feminidad exigen pedir discuplas… La mayoría de mujeres interiorizan la idea de que hay algo que está fundamentalmente ‘mal’ en su cuerpo.”

Christiane Northrup, ‘Cuerpo de Mujer, Sabiduria de Mujer’.

La censura de instagram

La semana pasada corría un escándalo por las redes, Instagram había retirado dos veces, la fotografía de una artista Rupi Kahur (40.000 seguidores en instagram). En la foto aparecía ella en la cama vestida pero con una mancha de la regla en sus pantalones. El revuelo fue importante y hubieron muchas críticas después de la acción. La reacción que ha tenido la artista frente a la censura ha sido publicar la foto en Facebook junto a un manifiesto. En su declaración, comenta que no se disculpará “por alimentar el ego y el orgullo de una sociedad misógina que quiere ver mi cuerpo en ropa interior, pero se incomoda por una pequeña mancha…” Respiramos una sociedad con una moral algo extraña. Mujeres desnudas siguen utilizándose como anzuelos para vender cualquier producto, se utilizan a niñas con poses sensuales para vender ropa infantil que las convierten en un objeto sexual, pero no son imágenes que nos escandalicen. Sin embargo, la regla, un fenómeno natural, sigue siendo un tabú.

Sin título

La mala educación sobre la menstruación

Tenía quince años y estábamos en clase, mi amiga Bea me miró haciéndome una señal de que algo grave pasaba… se acercó disimuladamente y me dijo que tenía todo mi pantalón manchado de sangre. Pasé los diez minutos más tensos de mi vida, suplicando al tiempo que corriera más rápido para que sonara el timbre y se fueran todos. Cuando la clase se quedó vacía me puse corriendo a limpiar la silla, recuerdo vivirlo con mucha angustia, como si hubiera asesinado a alguien y tuviera que borrar las huellas del delito.

Ahora miro aquella escena con perspectiva y pienso en lo mal que nos educaron en estos temas, pero lo peor es darme cuenta de que actualmente la regla se sigue ocultando y nada ha cambiado. ¿Qué mensaje enviamos a las chicas jóvenes sobre ser mujer si censuramos ésta manifestación fisiológica? Solo el gesto de instagram retirando la imagen es un mensaje potencialmente demoledor.

La masculinización de la mujer

Las feministas han hecho mucho por nosotras pero también han dejado daños colaterales importantes. Lucharon para demostrar que teníamos los mismos derechos que los hombres, argumentando que éramos iguales en todo y el resultado fue una masculinización de la mujer. La menstruación se ha escondido y convertido en algo que parece que no existe, la píldora se celebró como la gran liberación femenina, a pesar de sus efectos secundarios y dar el pecho se tildó de una conducta “poco moderna” y esclavizadora…

El susto de la menarquía

La sangre menstrual sigue siendo azul en los anuncios de compresas. Asociamos nuestra primera menstruación con emociones de vergüenza, miedo, incerteza, susto, desconocimiento… en raras ocasiones alguien vive el proceso como algo positivo. La primera regla es la respuesta fisiológica con la que se culmina el proceso de la niña en convertirse en mujer, aunque desgraciadamente no nos han educado para vivir la experiencia de forma natural. No llenamos ese momento de significado y nos queda un recuerdo vago, vacío , silencioso y agridulce. Sin embargo, en las culturas indígenas, se vive de forma muy diferente. Se celebra con un ritual, las mujeres de la comunidad visten y arreglan a la chica con flores y abalorios. Hacen una comida especial, cantan unos pasajes y las abuelas les revelan sus secretos como mujeres. Este rito hace que la joven indígena asimile la llegada de su primera regla y su iniciación al mundo femenino de una forma positiva, natural y constructiva.

La vivencia negativa de sangrar cada mes

Muy diferente es nuestra cultura, he escuchado a mujeres diciéndome que tenían “eso”, otras experimentado asco de sí mismas por sangrar y sintiéndose incómodas para tener relaciones sexuales con su pareja, hombres quejándose porque tenían que ir al supermercado a comprar compresas y lo del dolor de ovarios como algo mal visto que si alguien gozara utilizarlo como un motivo de ausencia al trabajo las propias mujeres se encargarían de denunciarlo. Ahora , lo último que he escuchado, el nova más, es el nuevo diu hormonado que se promociona con el boca oreja entre mujeres de treinta y pico. El chollo además de su función anticonceptiva, es que apenas sangras y ya casi no tienes la regla! Una gran noticia que celebran y propagan usuarias y ginecólogos.

Es un poco triste que no queramos menstruar, es como si un hombre sintiera rechazo a una parte de su respuesta masculina, por ejemplo a eyacular. Pero ¿cómo se le ocurrió lo de sangrar cada mes a la madre naturaleza?, que todavía nos digamos entre nosotras lo de ¡qué rollo me ha venido! es muy fuerte, y lo peor es que no nos han enseñado para qué sirve la regla y porque es importante tenerla. Desconocemos el poder que tenemos al conectar con nuestro ciclo menstrual, por eso nos entusiasman los nuevos métodos anticonceptivos que te libran de sangrar.

¿La anticoncepción hormonal es realmente un chollo?

El pasado octubre se entrevistó en la contra de La Vanguardia a un ginecólogo con un discurso que nos sorprendió a muchas mujeres al promocionar el nuevo diu hormonal, hablando de sus ‘beneficios’ como dijo textualmente “ahorrarse el estorbo de la regla”. El argumento de muchos ginecólogos que lo defendieron es que realmente sí hay ovulación con éste método aunque ésta sea muy suave. Me pregunto qué ganamos al minimizar nuestra respuesta hormonal y reducirla cuando nos encontramos en la fase fértil de nuestra vida y no tenemos ninguna patología que resolver. Afortunadamente hubieron réplicas y cartas a la misma Vanguardia, por ejemplo el de una médico, Ana Lesón Cabreriza que dijo “sabemos desde hace mucho tiempo que esta pérdida mensual de sangre protege a las mujeres hasta la menopausia de problemas vasculares como el infarto, gracias a la hemodilución hipovolémica que supone.

Los DIU hormonados están indicados para ciertas patologías, pero no vayamos a generalizar y a banalizar su uso, puesto que los tratamientos hormonales pueden tener efectos secundarios importantes. 

El siguiente paso cuál será, ¿un inhibidor de testosterona y andrógenos para que los hombres no tengan que afeitarse cada día
?”

La sangre menstrual activada por la acción del estrógeno ayuda a proliferar una flora vaginal característica, con una presencia importante de lactobacilos que limpian y protegen el ph de nuestra vagina. El mismo efecto nos sucede psicológicamente porque es un periodo del mes de limpieza emocional, de tirar lo que no nos funciona, lo tóxico de nuestra vida para en la siguiente semana post menstrual sentirnos más ligeras, liberadas para poder empezar de cero de nuevo.

La australiana Alexandra Pope, autora de “The Wild Genie” y co-autora de “The Pill: are you sure it’s for you?” difunde el valor del ciclo menstrual y de los perjuicios de inhibirlo o minimizarlo con la anticoncepción hormonal. Participa en el documental “La Luna en ti”, allí explica como la píldora se ha promocionado como un hito de la libertad femenina cuando en realidad no sólo no controlas tu vida, sino que paradójicamente estás controlada por un medicamento.

Actualmente casi ningún médico habla en contra de los métodos anticonceptivos hormonales, minimizan sus efectos secundarios aunque son muchas las mujeres que se quejan de la pérdida deseo sexual, cambios de humor, aumento de peso…Lo que me sorprende es que hoy en día sabemos que una aspirina te puede licuar la sangre, pero muchas mujeres que llegan a mi consulta aquejadas de falta de deseo desconocen que la píldora les puede generar la disminución de su líbido como efecto secundario.

El regalo de los ciclos

La edad fértil de la mujer es una oportunidad para vivir con plenitud el potencial físico y psicológico que te ofrece cada fase del ciclo menstrual. Muchas mujeres ya experimentan la fase de la ovulación de forma positiva, reconocen en su cuerpo el aumento de la líbido, se sienten más atractivas y con más energía. Tomar conciencia y saber leer la fase del ciclo en la que te encuentras te permite expresar en cada momento una faceta distinta de la condición femenina. La semana premenstrual y la semana de la regla son dos semanas del ciclo con menos admiradoras, precisamente por el efecto de desprestigio que sufre el fenómeno. Sin embargo, puedes descubrir que son las dos fases del ciclo, donde tienes mayor sensibilidad y capacidad para conocer tus emociones, mayor intuición y conexión con tu mundo interior.

Cada momento del ciclo, tiene una respuesta hormonal distinta que te ofrece una energía particular, el problema es vivir desconectadas, sin conocerse, sin respetar nuestro cuerpo y lo que nos pide en cada momento. Por ejemplo si te sientes cansada y no paras, sufrirás de mayor síndrome premenstrual al no bajar el ritmo puesto que tu cuerpo reaccionará precisamente para que frenes.

Reconciliarte con tu regla sintiéndola en positivo, te permitirá conocer tus ritmos de energía y vivir en consonancia con ellos. Por ejemplo, podrás saber tus momentos fértiles y tu periodo de mayor deseo sexual, tu fase de mayor apertura social y de mayor introspección, saber cuando estás más motivada para iniciar un proyecto, o más inspirada si necesitas sentirte creativa, cuando es óptimo empezar una dieta, depilarte, o incluso discutir con tu pareja…

Respetar y conocer tu ciclo menstrual significa respetarte y conocerte como mujer. Todos los fenómenos de nuestra naturaleza femenina: la regla, el embarazo, el parto, la lactancia, la menopausia; nos ofrecen verdaderas revelaciones de quienes somos, vale la pena escucharse y dejar que la naturaleza se exprese en toda su plenitud.

 

92HEl paradigma de la sexualidad

El sexo penecentrado es el virus sexual más extendido en nuestra sociedad. Nuestro paradigma sexual está orientado a lo genital, asociamos la sexualidad a la penetración. Los adolescentes y las personas mayores suelen tener una sexualidad más global donde interviene todo el cuerpo puesto que el coito es secundario y las caricias, los besos, los roces son mucho más protagonistas. En cambio, durante la edad adulta la sexualidad está centrada en la erección, la eyaculación y el orgasmo. Esto genera en la mujer pero también en el hombre, un sinfín de frustraciones, disfunciones sexuales y baja autoestima.

 Anorgasmia y tipos de orgasmo

Para que una mujer llegue al orgasmo con la penetración, necesita que el clítoris intervenga. Sin embargo, muchas mujeres todavía hoy se sienten enormemente frustradas si no alcanzan el clímax mediante el coito. Hay una enorme mitificación al respecto que crea mucha confusión. Además de descubrir el inconsciente, Freud definió en la mujer dos tipos de orgasmos, el vaginal que se refería al de la mujer madura y el clitorial que consideraba que era el que correspondía a la mujer infantil. Todavía hoy existe esta clasificación que aunque se ha invalidado científicamente, se ha enquistado en nuestra sociedad como una creencia. Lo cierto es que solo existe un tipo de orgasmo en la mujer, que se consigue a través de la estimulación directa o indirecta del clítoris. Por lo tanto, si la mujer alcanza el orgasmo practicando el coito, se debe a la prolongación del placer producido en el área clitorial que se extiende a otras zonas erógenas como la vagina. Así que el orgasmo vaginal no existe como tal. La sensación de placer siempre es advertida por el clítoris que se expande en cuanto se activa la excitación. También, la dimensión erótica es clave para llegar al orgasmo, no es lo mismo comer que saborear, ni es lo mismo acariciar que tocar, ni tampoco lo es oír que escuchar, por lo que la estimulación tiene que ser consciente por parte de quien ejerce el rol activo pero también de quien se encuentre en el rol pasivo. Muchas mujeres acuden a consulta diciendo que padecen anorgasmia, pero en realidad, están perfectamente sanas, lo que les cuesta alcanzar el orgasmo por falta de que haya unos niveles de excitación suficientes. Un estudio llevado a cabo por Adena Galinsky, de la Universidad de Chicago, determina que una mujer no sufre disfunción orgásmica solo porque no pueda alcanzar este estado con facilidad. Así el estudio concluye  que la  supuesta deficiencia sexual en casi todos los casos se debe a una pobre estimulación integral, es decir, que en la mayoría de  las relaciones  sexuales con la pareja se centran en la zona genital, en el tradicional pero potencialmente monótono juego de fricción entre el pene y la vagina.

 La falta de deseo

Otra de las disfunciones sexuales más comunes que padecen las mujeres es la falta de deseo, pero muchas veces te das cuenta que este desinterés de la mujer se debe a que la sexualidad es vivida de forma masculina. ¿Quien no ha tenido la conversación con amigas de cual es su frecuencia sexual?, y en cambio, que pocas veces se pregunta por la calidad. Lo que me sorprende es que esta pregunta es ya un clásico entre mujeres cuando éstas hablan de sexo, ¿por qué copiamos este comportamiento competitivo masculino?, si es solo un dato numérico que no revela nada. Al final el número de veces que practicas sexo, se ha convertido en el barómetro para evaluar socialmente la calidad de una relación. Pero en realidad, el deseo, es algo cíclico que responde a muchos factores, hormonales, emocionales, relacionales… Lo que está claro, y la experiencia a través del trabajo terapéutico me lo constata, es que cuando una pareja desenfoca la atención en la penetración, la sexualidad cobra una nueva dimensión y la relación de pareja mejora en todos los sentidos. El lenguaje sexual más femenino se llena de erotismo, se basa en una relación centrada en la comunicación a través del afecto, el juego, la seducción…sin prisas y sin buscar el orgasmo como objetivo prioritario del encuentro.

Una paciente se sentía acomplejada, puesto que sus amigas presumían de una vida sexual envidiable y ella en cambio, decía que cuando llegaba a la cama, lo único que deseaba era dormir después de un día agotador de casa, niños y trabajo. Es que las mujeres nos comportamos sexualmente como hombres, le dije, ella se quedó pensativa. Igual si también llamáramos sexo , al romanticismo, a las conversaciones íntimas, a los besos , a las caricias, a las sutilezas… Con esto no pretendo confundir, no es que a las mujeres no les guste la penetración, lo que ocurre es que una relación centrada siempre en la misma práctica,(erección penetración, orgasmo) acaba resultado aburrida poco creativa y menos estimulante para ella.

Salir del armario

El problema de todo esto, es que también la mujer experta en sexualidad, las ginecólogas, sexólogas, psicólogas, fisioterapeutas … parten de una visión masculina a la hora de entender el sexo. Los estudios sobre sexualidad a lo largo de la historia moderna, son centrados en la respuesta sexual masculina. La respuesta sexual femenina tiene muchos menos estudios y publicaciones. Como consecuencia de esta desinformación, las mujeres, hemos buscado y si no, hemos fingido que lo que les gusta a ellos es lo que nos gusta a nosotras. Pero debería ser el momento en que la mujer salga del armario y diga, que el clítoris es su órgano sexual favorito, que no necesita tener relaciones coitales cada día, aunque no le importaría practicar sexo cada día si por ello nos referimos a un acercamiento íntimo con el otro, tampoco el pene grande es su fantasía preferida, ni al parir nos desespera la cuarentena porque estamos impacientes por volver a tener sexo, ni el sexo sin penetración nos parece incompleto. Sin embargo, todavía decimos todo esto en voz baja. Debajo de la fachada, las mujeres están agobiadas, frustradas, asustadas, y acomplejadas porque sienten que no cumplen con los parámetros de lo considerado normal en sexualidad.

Algunos ejemplos

Después de unos años de llegarle la menopausia, una mujer y sus amigas se quejaban de la falta de interés por el sexo. Todas se sentían preocupadas con la disminución de su líbido así que medio en broma, medio en serio, contrataron un tupper sex, con el fin de encontrar un producto que rompiera el hielo y consiguiera reactivar su vida sexual. Tras la sesión, cada una se compró un vibrador. La experiencia fue muy divertida, de hecho aquella misma semana muchas comentaron que habían tenido relaciones con sus parejas. Pero la verdadera razón que provocó el deseo fue conectar con la sexualidad, tenerla presente, bromear con las amigas…el vibrador fue lo de menos, y la mayoría confesaron que ahora está muerto de asco en la mesita de noche. ¿por qué si una mujer con sequedad vaginal que tiene problemas en la penetración y pierde el deseo, se compra un pene de silicona para recuperarlo? Y la vendedora que les asesora , me sorprende que les recomiende este objeto, en lugar de otros juguetes que podrían estimular la imaginación, propiciar las fantasías y el juego. Este sería un ejemplo de cómo la cultura está falocentrada. Ellas ya tenían un pene que a veces les sobraba para que encima les incitaran a que se compraran otro!

Una amiga iba a sesiones de suelo pélvico tras el parto de su primer hijo, la fisioterapeuta que le atendía le preguntaba como estaban resultando las primeras relaciones sexuales tras el parto, ella no supo qué contestar, porque en realidad no tenía relaciones con su marido desde que el bebé había nacido. Estamos en una sociedad tan masculinizada, que los tempos del deseo y de la frecuencia sexual están basados en la necesidad fisiológica de un hombre. ¿Es que nadie sabe que a una recién parida le interesa su bebé y hormonalmente su cuerpo está solamente segregando hormonas para centrarse en la crianza? Cuando se lo comenté a mi amiga se quedó tranquila y me confesó que tras salir de la fisio se había sentido enormemente frustrada y preocupada creyendo que era un bicho raro. Aquella conversación le había dejado con su autoestima por los suelos, no solo estaba agotada por el cambio de vida que comporta el nacimiento del primer hijo, sino que ahora se iba a casa con un problema más, estaba tardando demasiado en recuperar su deseo y igual ya no lo recuperaba jamás.

El hombre: una víctima más

El hombre también sufre con el sexo genitalizado…muchos tras una operación de próstata se sienten virilmente castrados. Algunos llegan incluso a perder el interés en el sexo, pierden el deseo por miedo a enfrentarse a la relación sexual sin su arma en condiciones. Cuando llegan a consulta percibes cómo sus parejas intentan tranquilizarles explicándoles que el pene en el sexo no es imprescindible, que pueden encontrarse íntimamente de muchas otras formas…parecen incluso ilusionadas con ganas de establecer una sexualidad con unas reglas más femeninas, sin embargo ellos las miran incrédulos y lo viven de forma dramática.

Entonces, formulo dos preguntas que suelo hacer a los pacientes que llegan frustrados. Las preguntas son: ¿qué es para ti la satisfacción sexual? y ¿en qué consiste una relación sexual?. Normalmente cuánta mas frustración sienten, mas definen a la sexualidad como un acto genital. Si en sus respuestas, una relación sexual consiste en el coito y la satisfacción sexual se basa en alcanzar el orgasmo, hay mucho que aprender. Si a una pareja, les dices que el sexo ha de ser más femenino te ponen caras raras (tanto el hombre, como sorprendentemente la mujer), pero si les dices que han de practicar el sexo tántrico, ponen los ojos como platos….Al fin y al cabo, yo me refiero a lo mismo, a la lentitud, a no buscar la penetración y el orgasmo como único objetivo, a no tener objetivos….pero claro hay palabras que suenan más comerciales y otras que llevan siglos de campaña de desprestigio.

La religión también ha fortalecido el mito, ya que nuestra cultura judeocristiana entiende a la sexualidad como el medio para la procreación, refiriéndose por tanto a la penetración. Lo cierto es que a las demás prácticas sexuales las llamamos preliminares, como si fueran la antesala de lo importante. Aceptar que el pene no tiene un papel tan protagonista en nuestras vidas sexuales, es desafiar al sistema patriarcal de nuestra cultura sexual que enfatiza la fórmula erección-coito-eyaculación.

Una sexualidad más consciente

Todos, mujeres pero también hombres, hemos de vivir la sexualidad de una forma más consciente y emocional para que la experiencia típica se transforme en una experiencia única. Francesc Granja lo sabe muy bien, tras un accidente que le dejó tetrapléjico pudo descubrir otra forma de sentir el sexo. En su libro Vivir el sexo. El hombre que aprendió a vibrar, explica como tras su accidente tuvo un par de experiencias penecentradas muy frustrantes hasta que descubrió la múltiple variedad de sensaciones que se pueden sentir con un beso. A partir de esa experiencia, descubrió que la sexualidad está en cualquier parte del cuerpo y de que el pene no es el único modo de llegar al orgasmo. Ahora tras escribir su libro muchas mujeres le confiesan sus intimidades y reivindican más piel y menos genitalidad.

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El sexo es un baile delicado donde entran en juego mente y cuerpo, dominarlo implica conectar con nosotros mismos y descubrir nuestra identidad sexual.

Tendemos a plantear el sexo en términos de dos, hablamos de un buen amante, de alguien que tiene experiencia, de alguien con el que conectamos…y está claro que un buen compañero sexual ayuda a disfrutar más del sexo, pero hay un elemento indispensable que solemos dejar de lado, nuestro identidad o yo sexual.

El yo sexual es la parte de mí que habla de cómo soy y de cómo me comporto sexualmente, también implica mi autoestima en la faceta sexual, es decir, aceptarse y quererse en este plano y para ello, nos hemos de conocer: tolerar nuestros defectos y conocer nuestras virtudes. Uno suele hablar de cómo es como amigo; que si es de hacer favores, si cuida a sus amistades, si los llama a menudo, si los ve con frecuencia…O puedes hablar de como eres como profesional; si te estresas mucho, si eres de los que se implica en la empresa en la que trabaja, o le cuesta concentrarse, o si te gusta trabajar en equipo…;sin embargo, frente a la pregunta ¿cómo soy sexualmente? hablamos menos porque también nos lo planteamos menos. Si un amigo tiene una nueva relación, quizás le preguntemos si se entiende en la cama con ella, pero no le preguntaremos como se siente con su sexualidad mientras no tenga relaciones, ya que pocas veces entendemos el sexo como algo propio que empieza en uno mismo, sino que parece que entre en escena cuando aparece el otro. Leer más »