El verano: medicina para todo el año

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¿Que es el verano?

Lo mejor de la vida

El verano es la energía del placer.

De volver a la niñez.

El verano es salvaje.

Es ir descalza.

El verano sirve para preguntarse, ¿quién eres realmente? Cuando llevas poca ropa, te bañas en el mar por la noche o miras las estrellas.

El verano te acerca a tu niñez.

En mi caso, me contaron que un verano, estaba en el jardín de mi abuela y unas mujeres gitanas sedientas y acaloradas se asomaron pidiéndome agua. A mí se me ocurrió, invitarles a pasar abrir la manguera, y con la inocencia de los  cinco años, les fui dando agua una a una, y aquello se convirtió en una fiesta acuática, ellas quedaron empapadas con sus vestidos negros…y yo estaba feliz…. hasta que mi hermana fue corriendo a avisar a algún adulto para que pusiera orden.

El verano te acerca a tu esencia. Yo soy la misma de ese jardín, que le encanta, regarse con el calor del sol  o  que es feliz saliendo por la noche a tomar un helado, mientras escucha la música callejera y los  niños corren por la plaza del pueblo… porque es algo que asocio al  verano y a mi infancia.

Las píldoras del verano

Esa es la idea de felicidad. Una estación que sirve para recargar pilas.

Cada verano, hay que tomarse una, dos o tres pildoritas de buenos momentos. Existen un montón de buenos momentos para coleccionar. Del verano pasado recolecté una noche de estrellas fugaces y el sonido del mar antes de irme a dormir. De este que recién acaba, me llevo haber buceado con mi hijo viendo miles de peces y un camino  con un sol insoportable hasta lograr llegar a un paraíso sin apenas gente.

Estos momentos tan medicinales, son los que te llevas a otras estaciones como botiquín de emergencia en caso de días grises

Hacer vacaciones: huir del mundanal ruido

Es la energía del verano quien me inspira el acto de llevarme a mis hijos del ruido de a fuera y meterles  a regañadientes  en el silencio del atardecer en una calita con el único plan de recoger piedras y mirar el mar. Y al rato dejan de quejarse y transforman el aburrimiento en  imaginación… mira mamá un mineral! Mira esta piedra, parece un dinosaurio! Y sucede que mientras se esfuma el aburrimiento de sus mentes, a mi se me esfuman las preocupaciones de la mía …. Entonces es cuando surge esa energía de dejarse llevar y me encuentro jugando  como una niña con mis niños, pintando las piedras y haciendo collares con las conchas recogidas.

He hecho las vacaciones de  no necesitar nada, las vacaciones de ir sin maquillar, con el pelo salado, las manos llenas de pintura  y las piernas descamadas… hecha un asco por fuera…lo reconozco, he sido la “niña mala” que se mancha,  que no se arregla, que se va a dormir tardísimo y se despierta tarde, como las brujas… he hecho todo lo que mi abuela decía que no se hacía excepto en verano, así que estos ultimos días de verano, la he tenido muy presente.  Ella decía “a l’estiu tota cuca viu”(en verano todo gusano sobrevive) para justificar el desorden propio de esta estación y muchos de los juegos que yo le proponía trataba de convencerme que mejor iban a ser para el verano, para ensuciarse en el jardín (el mismo jardín  de la fiesta gitana).Este año, la he obedecido  y he guardado lo mejor de mí para el verano.

¿Porque nos cansan las vacaciones?

Hace unos meses, alguien me preguntaba cual era la estación en la que me sentía mejor. En ese momento, la verdad, no supe que contestar??!! Señal de que estaba  muy lejos de mí misma. Ahora que todavía puedo oler el mar, lo tengo claro, es el verano!

También es cierto, que hay veranos y veranos. Algunas veces, las vacaciones no nos cunden, porque no nos permiten desprendernos de la carga de todo el año. A mí me ha ocurrido, me he visto algún final de agosto confesándole a alguna amiga las ganas de volver a la rutina

Es cierto que el verano invita al descanso pero depende si te lo permites, si logras fluir y dejarte llevar. También tiene que ver con el lugar al que vayas,  con el tipo de actividad escogida, la compañía, las expectativas que tengas (creo que la energía del verano sería irte sin expectativas). Depende de cuánto te acoples a esta energía, si te sueltas, y te adaptas a su ritmo, si te dejas seducir por el desorden, a vivir sin horarios, a parar y a perderse dentro de uno mismo, podrás hacer de tu verano un oasis del descanso, un balneario para dejar de correr y empezar a caminar.

Y, ¿en tu caso?, ¿te has recargado este verano, has sabido “parar” o te has cansado más? ¿te apetece volver a la rutina o te quedarías unos días más en el limbo?

La energía de leer un buen libro

Una prueba que no me falla y me dice si el verano ha sido terapéutico  o no, es si he sido capaz de leerme un libro o más. Para mí leer, significa, priorizarse, haber encontrado momentos para parar. En mi caso, el libro tiene que ser de cualquier cosa menos de psicología porque en ese caso, estaría “trabajando” y mi mente necesita descansar.

Escoge un libro inspirador que alimente tu alma. El libro que escojas también puede influir en la experiencia del verano y si es bueno te llena de aprendizajes que te hacen crecer, además te permite desconectar de tu vida un rato, y meter las narices en otra realidad e inspirarte en la vida de otros.

La autobiografia que he leído este verano: “Tú no eres como las otras madres”, me ha emocionado profundamente. Lo escribe la hija de la protagonista, Else, que es una rebelde judía que se casa con un católico, para el escándalo de sus padres y allegados. En un Berlín emergente disfruta de los locos años veinte y de una vida acomodada con una ajetreada vida social hasta que llega la época nazi. Entonces, tiene que huir a Bulgaria, un país pobre que la acoge desde el corazón. Else pasa de tenerlo todo a no tener de nada… ahí se da cuenta del valor de la sencillez, del amor de compartir en familia y de la generosidad de la gente que a cambio de nada, le echa un cable…

Durante los largos años del duro exilio, de la guerra y de la miseria, su marido escapa desde Berlín para encontrarse con ella  y sus hijas . Es entonces, cuando se reúnen todos en un pueblecito marinero y pasan un gran día de verano en la playa, como si fuera un break entre desgracia y desgracia.

Y mientras devoro el libro, me voy quedando con  ese instante de felicidad tan bien descrita,  y vuelvo a mi momento presente,  y me encuentro en una playa sin apenas turismo, pensando..Pero es que al final, ¿qué se necesita en realidad? Sino el mar y rodearte de las personas que más quieres ….

Aprender a soltar lo insustancial

Aprovechando esta energía del agua, te invito a soltar, a empezar este nuevo inicio de curso, desprendiéndote de las metas que nazcan de la exigencia y posponiendo lo que no es realmente urgente…

Guarda un poco de verano para los fines de semana, y no hagas mucho, aprende a descansar. Escoge extraescolares que no tengan un fin sino que las hagas por puro placer, sin buscar que te aporten nada útil, o lo que es lo mismo atrévete a perder un rato el tiempo (estamos enfermos de que todo lo que hagamos en el tiempo libre nos sirva de algo).

Y sé fiel a ti mismo, a tu esencia, búscate, y para ello no hace falta irte muy lejos o hacer miles de actividades, no se trata de estar con mucha gente, se trata de estar con gente que realmente te apetece… y todo esto sirve para todas las estaciones, solo que ahora que aún nos queda cerca y estamos impregnados de verano,  sería bueno tomarse una gran dosis de este jarabe que se llama: lo mejor de la vida.

Cómo despedirse del verano y tener una buena rentrée

No hagas  una pataleta, deja que se acabe el verano, como todo lo bueno, llega a su fin.

Los psicólogos más ortodoxos, recomiendan entrar en la rutina una semana antes del inicio del trabajo con el objetivo de que uno pueda ir haciéndose a la idea y que la vuelta sea menos dolorosa.

Ayer cuando acababa este post entre visita y visita, escuchaba a  la gente  que se saludaba en la oficina con un “¿Las vacaciones? Ya casi no me acuerdo” o con el típico “Ya estoy tan metido en el trabajo que me quedan muy lejos…!

Fluir, es lo que más se aprende en esta estación….así que yo recomiendo que te lleves algo que te transporte a la energía del verano y que de vez en cuando y antes de que llegue el frío te escapes a tu paraíso, aunque solo sea transportándote mentalmente.

Entra en la rutina, – des-pa-cito – y con muchas píldoras, yo me llevo la del ruido del mar… ¿y tú?

 

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