Enseñar a divertirse

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El atracón de juguetes

La época navideña es una época de excesos, exceso de comida, exceso de regalos, después de unos días de desorden y caos, se empiezan a digerir los juguetes nuevos, ya tienen su lugar en la casa, sabemos como funcionan y ya los podemos disfrutar.

Vivimos en una sociedad consumista, los padres nos tomamos estas fechas como una maratón de compras intentando acertar con juegos que sean didácticos y a la vez divertidos. El propósito de cada año es no pasarse y comprar lo justo, pero siempre se acaba comprando de más, seguramente se juntan varios factores: la culpa de pasar menos tiempo del que quisiéramos con ellos, la ilusión imaginando sus caras cuando vean aquello que han estado pidiendo durante tanto tiempo y el virus del consumo compulsivo para el que aún no se ha encontrado la vacuna.

Es verdad que tantos juguetes de golpe , no es lo más educativo, por eso es importante hacer estas compras con cabeza y responsabilidad.

El rincón de juego

Normalmente prestamos mucha atención al rincón de estudio de los niños, nos preocupamos  mucho más si un niño no estudia, que si un niño no juega. Pero saber jugar es un arte que potencia la concentración, la atención, la decisión, la paciencia, la perseverancia, la creatividad y la imaginación…herramientas necesarias para luego poder aprender cualquier materia académica. Por ello, es recomendable organizar su espacio de juegos, que puedan decidir ellos mismos a qué les apetece jugar y puedan visualizarlos y alcanzarlos sin tener que pedirlos. También es importante escoger aquellos juguetes que son oportunos para cada momento de su desarrollo para que no sean de aquellos que llamen mucho pero que luego cundan poco. Los juguetes de toda la vida son siempre un valor seguro: algún instrumento musical, disfraces, juegos de construcción , juego simbólico (cocinitas, médicos, parkings, oficios), manualidades y un buen juego de mesa.

La importancia de tener tiempo libre para jugar

En general, cuando pensamos en educar a los hijos, nos centramos en lo académico. También con las extraescolares, confundimos el objetivo, que no debería ser únicamente lo que aprenden, sino que fuera también una actividad donde el niño lo pasara bien. Cuando todas las tardes están ocupadas y ya no hay tiempo para jugar, cuando la actividad extraescolar, se convierte en una obligación más, donde también tengo que lograr unos resultados, estamos dejando poco tiempo libre para conectar con el placer. Estamos educando al niño para que use el tiempo para lograr resultados y no para disfrutarlo.

A muchos padres les preocupa el que una tarde el niño no tenga nada que hacer, o que en el colegio tengan demasiado rato de patio. Al final, percibimos, el tiempo libre como una pérdida de tiempo.

¡Con lo útil que es tirarse en el suelo y soñar despierto!, aburrirse, desaburrirse encontrando un nuevo juego es pedagógicamente necesario para el desarrollo emocional y la autonomía personal. Si no sé estar parado, cuando tope con un momento libre, me pondré nervioso, no sabré que hacer y intentaré buscar algo compulsivo con el que llenar ese vacío incómodo.

 ¿Por qué es educativo el tiempo libre?

El tiempo libre sirve para encontrarse con uno mismo, para pensarse y descubrir qué me gusta y quién soy, descubrir qué me apetece hacer, a qué quiero jugar, que luego derivará en tener objetivos vitales, ilusión, motivación y una dirección o sentido de vida.

También es una forma de estimular la creatividad y de desarrollar la imaginación. Cuando iba al colegio, recuerdo que comíamos rápido para exprimir las horas del patio, nos montábamos unas películas increíbles, éramos exploradores, aventureros, médicos, familias de telenovela. Aquello era fantástico y sin saberlo, era mucho más educativo que todas las horas lectivas del día. Por otro lado tengo amigos que vivían esas horas de tiempo libre como soporíferas, pero ese tiempo libre en casa , lo describen como igualmente aburrido. No recuerdan ir a sitios para niños, y tienen pocos o casi ningún recuerdo de que en casa jugaran con ellos a algo. Enseñar a tus hijos a jugar es tan importante como sentarte con ellos a hacer los deberes. Hay quien dice que su hijo no se entretiene con nada, pero si no enseñamos a jugar, si no dedicamos un tiempo y un espacio para ello, se quedarán embobados mirando la tele, sin desarrollar su capacidad lúdica. Afortunadamente los colegios están enfatizando la importancia del juego, algunos tienen días de la semana donde no se puede jugar al fútbol en el patio y así, sin pelota, los niños, pueden desarrollar otro tipos de juego más creativo. Y llenan las aulas no solo de libros y cuadernos sino también de juguetes (mercado, camiones, parkings, cocinitas, juego de construcciones, juegos de mesa…) destinado a niños de preescolar pero también para niños de primaria.

Una sociedad que educa para el triunfo

¿Cuál es la consecuencia de una sociedad basada en la productividad y el culto a lo académico?. El exceso de juguetes es tratado esta semana en los medios como el gran error educativo de los padres sin embargo ni el exceso de deberes, ni la presión a los niños por el triunfo, es motivo de alarma social. Hace tiempo que quiero escribir sobre esto, porque me encuentro muchos adolescentes y jóvenes que llegan a consulta con una resaca enorme de obligaciones. Están empachados de cumplir objetivos, han estado teledirigidos por las actividades extraescolares, los deberes, los resultados académicos, las competiciones.

A veces, la crisis se inicia cuando han de decidir a qué se quieren dedicar, algunos, cuando ya están acabando la carrera, y otros, en su primer trabajo. De repente, se bloquean, han seguido un itinerario y al llegar al final, cuando han de pensar por ellos mismos, empiezan las dudas y la desmotivación. Han estallado de la presión recibida : ser útiles, aprovechar el tiempo, ganar dinero, llegar a ser los mejores… Se sienten mal porque no es lo que ellos querían, ni saben todavía que es lo que realmente quieren.

Las primeras reacciones son las compras compulsivas, la adicción a los videojuegos, la alimentación compulsiva o un estado anímico ansioso-depresivo.

Si tu hijo te dice me aburro, no te agobies, es un buena señal, porque significa que tiene espacios en su vida donde está libre de obligaciones. Luego, tendrás que enseñarle a dejar de aburrirse, a que se las ingenie para buscar algo constructivo que le satisfaga y le permita salir del bloqueo. Digerir la frustración que me produce el aburrimiento sin buscar una conducta de riesgo compensatoria es clave para llevar el proceso de autonomía con éxito.

Ejemplos reales

Carlos de 29 años llegó a terapia con una depresión, no quería ir a trabajar, los domingos eran los peores días, con migrañas y ansiedad…había luchado por un puesto de ejecutivo, que se traducía en jornadas maratonianas hasta las diez de la noche y lo compensaba “viciándose”” (como él lo llamaba) a juegos de ordenador…así durante tres años. Su objetivo provenía de una motivación externa que consistía en lograr ganar mucha pasta y la palmadita en la espalda de los jefes, para que le consideraran un crack. Su vida era gris, no sabía divertirse y tampoco disfrutaba de la obligación porque su trabajo no respondía a una elección vocacional, por lo que la responsabilidad le ahogaba.

Ana de 23 años, ha acabado la carrera de ingeniería con notas brillantes pero le falta el proyecto final y está estancada…no encuentra un tema que le resulte atractivo y le motive… se siente cansada y saturada. Necesita reflexionar pero la presión de casa y de la universidad que no conciben que se tome un tiempo, la persiguen empeorando su estado anímico y su bloqueo.

Marc ,18 años, durante la etapa escolar , entrenaba en el equipo profesional de waterpolo, siempre estuvo ocupado entre los estudios, los entrenamientos y los partidos. Se considera un “mal” estudiante pero no quiere decepcionar en casa y hace un súper esfuerzo por sacarse el bachillerato, acaba confuso y desorientado. Sus padres deciden enviarle a Irlanda para que en ese tiempo decida qué estudiar y mientras tanto aprenda “muy bien” el inglés. Llega a casa por Navidad con 10 kilos de más, cogidos en tan solo, dos meses, todo el tiempo libre que tiene lo pasa comiendo y realmente no está disfrutando de la experiencia.

Estos son solo algunos de los ejemplos y cada vez llegan más casos con este tipo de problemática. A los más jóvenes, les acompañan sus padres, ellos están inquietos, y angustiados porque sus hijos están mal pero lo que más les preocupa es que se estanquen, que pierdan el tiempo… que tarden en ponerse bien, y los demás les adelanten, en la carrera de la vida ….

La receta

Mi receta es mostrar tanto a los padres como a los hijos, que una crisis, es una oportunidad para aprender a parar, y ver la vida sin correr la carrera, desde las gradas. No hay que ponerse fechas , ni agobiarse por todavía no poder decidirse . Si permitimos dar ese espacio, la terapia tratará de encontrar el niño perdido que está en su interior para poder aprender a disfrutar de la vida. Jugar, viajar, mirar una puesta de sol, conocer a personas nuevas o reconocer a las personas que ya están en nuestras vidas, soñar con los ojos abiertos y también saber disfrutar de estar parado. Desde el placer puedes encontrar aquello que realmente te guste, entonces, la responsabilidad no pesa tanto, porque disfrutas con lo que haces. No es fácil hacerme entender, ellos llevan muchos años, con el chip puesto, y al principio me miran como si fuera una iluminada celebrando que han salido a los boxes y van a perder la carrera. Pero poco a poco van entendiendo, que estar parado es saludable y necesario, para recargar las baterías. Tengo un paciente que cuando me pregunta qué le pongo de deberes, le mando aburrirse dos horas al día, él insiste porque sigue buscando un GPS, una pauta externa para mejorar, pero su tratamiento consiste en quedarse quieto y en encontrar su propia pauta que le dirija interiormente.

El mejor regalo

¿El mejor regalo de Reyes para los niños?, jugar con ellos. Si enseñas a disfrutar del juego, enseñas el placer de encontrarse con uno mismo para descubrir quien eres y saber hacia donde quieres ir.

Es en el juego y sólo en el juego, que el niño o el adulto, como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo, el individuo se descubre a sí mismo. Donald Woods Winnicott.

 

 

 

 

 

 

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