La presencia

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A veces oyes algo que se te queda archivado en el pensamiento pero que no sabes interpretar hasta que no pasa un tiempo. Una profe de yoga dijo como quien no quiere la cosa, que cuando eras madre aterrizabas a la tierra por primera vez… esa frase resonó en mi cabeza hasta que fui madre y la entendí.

Había trabajado asesorando a familias, había llevado terapia de grupos para adolescentes y hacía talleres para alumnos y charlas en colegios para padres. Y entonces fui madre…uf quería borrar todos mis archivos, empezar de nuevo. Mi hijo era todavía un bebé y me llamaron para que diera una charla de padres sobre los límites, entonces, leí mi discurso, y no me convenció. Puede que no estuviera mal pero no lo reconocía como propio…era como leer un libro que no iba conmigo, así que como quería creerme lo que decía…rehíce la charla entera…busqué referentes nuevos y encontré verdaderos tesoros.

Uno de estos hallazgos, fue leer a la pedagoga Rebecca Wild y su teoría de la Presencia.

Ella habla de la presencia como el estar desde la autenticidad. Si estás ,puedes ayudar a tu hijo cuando le pones un límite para que pueda tolerar mejor la frustración. Si estás, el niño se alejará progresivamente cada vez más y más tiempo para explorar el mundo, reforzando así su autonomía. Si estás, captarás las señales del niño cuando te necesite pudiendo conectar con él. Si estás, preparas el entorno para que el niño esté bien y con ello fortalecerás el respeto hacia su persona.

Pero, ¿que significa estar? No se trata de un debate de cuantas horas pasamos con tus hijos, que eso ya bastante dolores de cabeza nos produce…y cada uno hace lo que puede, se trata de que cuando estés no hayan por el medio móviles, ordenadores, ni otras distracciones, ni siquiera, freír un huevo… No hace falta que sea toda una tarde, es más que exista un momento en el día en el que haya una atención exclusiva por el otro, y el tiempo se pare. Se trata de estar auténticamente con ganas de estar… En mi última baja por maternidad, me propuse “estar” más con mis hijos mayores sobretodo cuando el bebé dormía… y con el complejo de madre que llevo a cuestas, intenté hacer con ellos manualidades…El resultado eran chapuzas, estrés porque se ponía todo perdido y porque en realidad ellos notaban que yo auténticamente no lo disfrutaba. Entonces mi hijo de 5 años se dio cuenta y me dijo – mamá a mi no me gustan las manualidades, y a ti? – Le dije que en realidad no me gustaban nada, así que me contestó… y entonces ¿porque las hacemos? A partir de esa anécdota, empecé a hacer con ellos, las las cosas que realmente me divertían…la música por ejemplo, cocinar postres, bailar, o simplemente estar con ellos conversando mientras los baño o cenan, o mientras paseamos y te cuentan lo que ven… así que ahora cuando “estoy” es de forma auténtica, al menos lo intento…. Siento que lo logro, cuando juegan solos o entre ellos y no reclaman mi atención, ni me piden que juguemos juntos, creo que ese es el momento más auténtico, cuando estamos en silencio, solo me siento cerca de ellos, en el suelo sin nada en las manos y “estoy” sin pensamientos que me distraigan, mirándolos, sin interrumpirles.

También algo importante en el estar, es que cuando dices que no y a tu hijo le cuesta aceptar el límite, no le prohíbes una cosa y lo dejas tirado el suelo con la rabieta, sino que estar significa acompañarlo en el no, empatizar con su dolor, creo que ganas mucho más respeto y es más fácil también no flaquear en los límites. No hay que darles muchas explicaciones del límite, porque entonces no estarías respetando su dolor, pero sí dar espacio para que se desahogue si lo necesita. Si tu jefe, que es buen jefe, te dice que tiene mucho trabajo para ti y te pide que te quedes hasta tarde… te lo pedirá desde la empatía para que tu te lo tomes mejor, puedas entenderle y hagas bien el trabajo.

Una anécdota de la autora, que hace entender claramente el concepto de la presencia, es cuando explica que su hijo pequeño, se quejó un día de que sus padres no habían tenido mucho tiempo para él. La autora tomó nota y anuló todas sus citas, ella y su marido decidieron estar conscientemente y el resultado fue que el niño al sentirse escuchado y respetado, al sentirlos cerca, se pasó todo el fin de semana subiendo por los árboles y jugando de casa en casa….

Cuando un niño está irritable, desobedece o se descontrola igual te está pidiendo tu presencia…puede que hayas  estado desconectada de sus necesidades y has pasado poco rato de “estar” auténticamente con él…si eres capaz de identificarlo y buscas momentos para estar…seguro que notarás un cambio en el comportamiento de tu hijo y descubrirás lo valioso y reparador que son esos momentos exclusivos.

La presencia fomenta la autonomía, y la seguridad y es entonces cuando el niño puede alejarse para jugar que es lo que necesita para aprender y crecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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    De nuevo que gran lección…va bien tener presentes estas pautas para las q somos madres y queremos hacer las cosas con cabeza y corazón. gracias otra vez!ResponderCancelar

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