Más piel y menos pene

92HEl paradigma de la sexualidad

El sexo penecentrado es el virus sexual más extendido en nuestra sociedad. Nuestro paradigma sexual está orientado a lo genital, asociamos la sexualidad a la penetración. Los adolescentes y las personas mayores suelen tener una sexualidad más global donde interviene todo el cuerpo puesto que el coito es secundario y las caricias, los besos, los roces son mucho más protagonistas. En cambio, durante la edad adulta la sexualidad está centrada en la erección, la eyaculación y el orgasmo. Esto genera en la mujer pero también en el hombre, un sinfín de frustraciones, disfunciones sexuales y baja autoestima.

 Anorgasmia y tipos de orgasmo

Para que una mujer llegue al orgasmo con la penetración, necesita que el clítoris intervenga. Sin embargo, muchas mujeres todavía hoy se sienten enormemente frustradas si no alcanzan el clímax mediante el coito. Hay una enorme mitificación al respecto que crea mucha confusión. Además de descubrir el inconsciente, Freud definió en la mujer dos tipos de orgasmos, el vaginal que se refería al de la mujer madura y el clitorial que consideraba que era el que correspondía a la mujer infantil. Todavía hoy existe esta clasificación que aunque se ha invalidado científicamente, se ha enquistado en nuestra sociedad como una creencia. Lo cierto es que solo existe un tipo de orgasmo en la mujer, que se consigue a través de la estimulación directa o indirecta del clítoris. Por lo tanto, si la mujer alcanza el orgasmo practicando el coito, se debe a la prolongación del placer producido en el área clitorial que se extiende a otras zonas erógenas como la vagina. Así que el orgasmo vaginal no existe como tal. La sensación de placer siempre es advertida por el clítoris que se expande en cuanto se activa la excitación. También, la dimensión erótica es clave para llegar al orgasmo, no es lo mismo comer que saborear, ni es lo mismo acariciar que tocar, ni tampoco lo es oír que escuchar, por lo que la estimulación tiene que ser consciente por parte de quien ejerce el rol activo pero también de quien se encuentre en el rol pasivo. Muchas mujeres acuden a consulta diciendo que padecen anorgasmia, pero en realidad, están perfectamente sanas, lo que les cuesta alcanzar el orgasmo por falta de que haya unos niveles de excitación suficientes. Un estudio llevado a cabo por Adena Galinsky, de la Universidad de Chicago, determina que una mujer no sufre disfunción orgásmica solo porque no pueda alcanzar este estado con facilidad. Así el estudio concluye  que la  supuesta deficiencia sexual en casi todos los casos se debe a una pobre estimulación integral, es decir, que en la mayoría de  las relaciones  sexuales con la pareja se centran en la zona genital, en el tradicional pero potencialmente monótono juego de fricción entre el pene y la vagina.

 La falta de deseo

Otra de las disfunciones sexuales más comunes que padecen las mujeres es la falta de deseo, pero muchas veces te das cuenta que este desinterés de la mujer se debe a que la sexualidad es vivida de forma masculina. ¿Quien no ha tenido la conversación con amigas de cual es su frecuencia sexual?, y en cambio, que pocas veces se pregunta por la calidad. Lo que me sorprende es que esta pregunta es ya un clásico entre mujeres cuando éstas hablan de sexo, ¿por qué copiamos este comportamiento competitivo masculino?, si es solo un dato numérico que no revela nada. Al final el número de veces que practicas sexo, se ha convertido en el barómetro para evaluar socialmente la calidad de una relación. Pero en realidad, el deseo, es algo cíclico que responde a muchos factores, hormonales, emocionales, relacionales… Lo que está claro, y la experiencia a través del trabajo terapéutico me lo constata, es que cuando una pareja desenfoca la atención en la penetración, la sexualidad cobra una nueva dimensión y la relación de pareja mejora en todos los sentidos. El lenguaje sexual más femenino se llena de erotismo, se basa en una relación centrada en la comunicación a través del afecto, el juego, la seducción…sin prisas y sin buscar el orgasmo como objetivo prioritario del encuentro.

Una paciente se sentía acomplejada, puesto que sus amigas presumían de una vida sexual envidiable y ella en cambio, decía que cuando llegaba a la cama, lo único que deseaba era dormir después de un día agotador de casa, niños y trabajo. Es que las mujeres nos comportamos sexualmente como hombres, le dije, ella se quedó pensativa. Igual si también llamáramos sexo , al romanticismo, a las conversaciones íntimas, a los besos , a las caricias, a las sutilezas… Con esto no pretendo confundir, no es que a las mujeres no les guste la penetración, lo que ocurre es que una relación centrada siempre en la misma práctica,(erección penetración, orgasmo) acaba resultado aburrida poco creativa y menos estimulante para ella.

Salir del armario

El problema de todo esto, es que también la mujer experta en sexualidad, las ginecólogas, sexólogas, psicólogas, fisioterapeutas … parten de una visión masculina a la hora de entender el sexo. Los estudios sobre sexualidad a lo largo de la historia moderna, son centrados en la respuesta sexual masculina. La respuesta sexual femenina tiene muchos menos estudios y publicaciones. Como consecuencia de esta desinformación, las mujeres, hemos buscado y si no, hemos fingido que lo que les gusta a ellos es lo que nos gusta a nosotras. Pero debería ser el momento en que la mujer salga del armario y diga, que el clítoris es su órgano sexual favorito, que no necesita tener relaciones coitales cada día, aunque no le importaría practicar sexo cada día si por ello nos referimos a un acercamiento íntimo con el otro, tampoco el pene grande es su fantasía preferida, ni al parir nos desespera la cuarentena porque estamos impacientes por volver a tener sexo, ni el sexo sin penetración nos parece incompleto. Sin embargo, todavía decimos todo esto en voz baja. Debajo de la fachada, las mujeres están agobiadas, frustradas, asustadas, y acomplejadas porque sienten que no cumplen con los parámetros de lo considerado normal en sexualidad.

Algunos ejemplos

Después de unos años de llegarle la menopausia, una mujer y sus amigas se quejaban de la falta de interés por el sexo. Todas se sentían preocupadas con la disminución de su líbido así que medio en broma, medio en serio, contrataron un tupper sex, con el fin de encontrar un producto que rompiera el hielo y consiguiera reactivar su vida sexual. Tras la sesión, cada una se compró un vibrador. La experiencia fue muy divertida, de hecho aquella misma semana muchas comentaron que habían tenido relaciones con sus parejas. Pero la verdadera razón que provocó el deseo fue conectar con la sexualidad, tenerla presente, bromear con las amigas…el vibrador fue lo de menos, y la mayoría confesaron que ahora está muerto de asco en la mesita de noche. ¿por qué si una mujer con sequedad vaginal que tiene problemas en la penetración y pierde el deseo, se compra un pene de silicona para recuperarlo? Y la vendedora que les asesora , me sorprende que les recomiende este objeto, en lugar de otros juguetes que podrían estimular la imaginación, propiciar las fantasías y el juego. Este sería un ejemplo de cómo la cultura está falocentrada. Ellas ya tenían un pene que a veces les sobraba para que encima les incitaran a que se compraran otro!

Una amiga iba a sesiones de suelo pélvico tras el parto de su primer hijo, la fisioterapeuta que le atendía le preguntaba como estaban resultando las primeras relaciones sexuales tras el parto, ella no supo qué contestar, porque en realidad no tenía relaciones con su marido desde que el bebé había nacido. Estamos en una sociedad tan masculinizada, que los tempos del deseo y de la frecuencia sexual están basados en la necesidad fisiológica de un hombre. ¿Es que nadie sabe que a una recién parida le interesa su bebé y hormonalmente su cuerpo está solamente segregando hormonas para centrarse en la crianza? Cuando se lo comenté a mi amiga se quedó tranquila y me confesó que tras salir de la fisio se había sentido enormemente frustrada y preocupada creyendo que era un bicho raro. Aquella conversación le había dejado con su autoestima por los suelos, no solo estaba agotada por el cambio de vida que comporta el nacimiento del primer hijo, sino que ahora se iba a casa con un problema más, estaba tardando demasiado en recuperar su deseo y igual ya no lo recuperaba jamás.

El hombre: una víctima más

El hombre también sufre con el sexo genitalizado…muchos tras una operación de próstata se sienten virilmente castrados. Algunos llegan incluso a perder el interés en el sexo, pierden el deseo por miedo a enfrentarse a la relación sexual sin su arma en condiciones. Cuando llegan a consulta percibes cómo sus parejas intentan tranquilizarles explicándoles que el pene en el sexo no es imprescindible, que pueden encontrarse íntimamente de muchas otras formas…parecen incluso ilusionadas con ganas de establecer una sexualidad con unas reglas más femeninas, sin embargo ellos las miran incrédulos y lo viven de forma dramática.

Entonces, formulo dos preguntas que suelo hacer a los pacientes que llegan frustrados. Las preguntas son: ¿qué es para ti la satisfacción sexual? y ¿en qué consiste una relación sexual?. Normalmente cuánta mas frustración sienten, mas definen a la sexualidad como un acto genital. Si en sus respuestas, una relación sexual consiste en el coito y la satisfacción sexual se basa en alcanzar el orgasmo, hay mucho que aprender. Si a una pareja, les dices que el sexo ha de ser más femenino te ponen caras raras (tanto el hombre, como sorprendentemente la mujer), pero si les dices que han de practicar el sexo tántrico, ponen los ojos como platos….Al fin y al cabo, yo me refiero a lo mismo, a la lentitud, a no buscar la penetración y el orgasmo como único objetivo, a no tener objetivos….pero claro hay palabras que suenan más comerciales y otras que llevan siglos de campaña de desprestigio.

La religión también ha fortalecido el mito, ya que nuestra cultura judeocristiana entiende a la sexualidad como el medio para la procreación, refiriéndose por tanto a la penetración. Lo cierto es que a las demás prácticas sexuales las llamamos preliminares, como si fueran la antesala de lo importante. Aceptar que el pene no tiene un papel tan protagonista en nuestras vidas sexuales, es desafiar al sistema patriarcal de nuestra cultura sexual que enfatiza la fórmula erección-coito-eyaculación.

Una sexualidad más consciente

Todos, mujeres pero también hombres, hemos de vivir la sexualidad de una forma más consciente y emocional para que la experiencia típica se transforme en una experiencia única. Francesc Granja lo sabe muy bien, tras un accidente que le dejó tetrapléjico pudo descubrir otra forma de sentir el sexo. En su libro Vivir el sexo. El hombre que aprendió a vibrar, explica como tras su accidente tuvo un par de experiencias penecentradas muy frustrantes hasta que descubrió la múltiple variedad de sensaciones que se pueden sentir con un beso. A partir de esa experiencia, descubrió que la sexualidad está en cualquier parte del cuerpo y de que el pene no es el único modo de llegar al orgasmo. Ahora tras escribir su libro muchas mujeres le confiesan sus intimidades y reivindican más piel y menos genitalidad.

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  • Haiponers

    Cuanta verdad en este artículo. Lo voy a hacer circular entre todas mis amistades. 1 – El clítoris de la mujer como fuente del orgasmo. 2 – El placer y el orgasmo sin coito 3- Practicar sexo femenino. Yo el primero lo tenía clarísimo desde niña y son muchas las discusiones que he tenido con mujeres al respecto que juran y perjuran tener orgasmos vaginales…y yo insistiendo que si el clítoris no se ha estimulado no hay orgasmo que valga. El tercero también, pero practicarlo en pareja es relativamente reciente y nos encanta. Y el sexo femenino…es lo más. Lo practicamos entre semana,por las noches cuando estamos agotados…Además es cuando simplemente nos acariciamos que mi pareja me derrite diciéndome que me quiere…algo que no pasa cuando el sexo está centrado en la penetración. Bravo CarlaResponderCancelar

    • Querida Afrodita, eres una diosa del sexo, un ejemplo a seguir, te expresas de forma femenina, y no lo ocultas ni te averguenzas, a pesar de que otras mujeres como explicas amigas tuyas no hayan salido del armario y sigan expresándose como hombres,a pesar de que pongan en duda tu forma de sentir la sexualidad. Eres una pionera y una valiente…si muchas mujeres reconocieran los 3 puntos que explicas…no existiría la falta de deseo en la mujer.Pero todavía nos queda mucho trabajo por delante, haciendo difusión de artículos como este y expresando tu sentir en femenino, pones tu granito de arena en esta sociedad tan mal informada. Un abrazo y muchas gracias por tus palabras.ResponderCancelar

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