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Foto : Catching the breeze (by gynaballerina)8cac1b54c403b0ac3c9dd65e97e1c152

Disfrutar de la soledad, de estar bien con uno mismo, es un estadio tan importante como saber compartir y congeniar con el otro.

Hay quien se evita constantemente a través  de la obsesión con el trabajo, o de una relación hiperfusionada o de vivir la vida de los hijos… Sin embargo,  quien se basta consigo mismo para sentirse bien, logra vivir sin apegos, ser libre puesto que no espera que los demás le completen.

Sentirnos mal  cuando estamos solos nos hace a veces buscar la felicidad en  los demás, fantasear en que si encontramos una pareja o creamos una familia, nuestro malestar desaparecerá, pero no es así. Ninguna pareja puede lograr el éxito, si por separado cada uno no tiene sentido en sí mismo. Aunque parezca una obviedad, muchas personas sienten que su vida carece de sentido si no existe alguien con quien compartirla.

Esto no solamente se debe a una idea equivocada del amor, sino que coincide con que son personas que no han desarrollado su propio mundo interior, con sus ilusiones e inquietudes propias….

Clarissa Pinkola  lo explica en su libro  Mujeres que corren con lobosHace tiempo, el adjetivo inglés “alone” [solo], equivalía a dos palabras: “all one”, es decir, “todo uno”. Ser todo uno significaba ser una unidad total. Este es precisamente el objetivo de la soledad, ser totalmente una misma.

¿Eres feliz contigo misma? ¿Qué haces para sentirte bien? ¿Te sientes sola cuando estás sola?¿Qué entiendes por felicidad?

Una paciente me decía que su hermana era feliz porque tenía un hogar con hijos, que lo tenía todo cuando ella no tenía nada, ni era nadie, a pesar de que ella tenía un buen trabajo, un apartamento y una vida social activa. Le contesté :¿Qué crees que le pasará a tu hermana cuando la familia crezca? Ella al igual que tú, tiene que disfrutar de ella misma, sus hijos no serán eternamente niños, crecerán y volarán... Otra paciente con el síndrome del nido vacío y recién separada me comentaba: ¿quién soy yo?, estoy sola, mis hijos se han emancipado y mi único momento de felicidad es cuando me llama mi ex….

Otra paciente se pasó dos años fantaseando con un ex marido del que se había separado voluntariamente pero al  no ser capaz de lidiar con su soledad, echaba de menos una familia. Al final prefería estar mal acompañada que sola.Lo que interpretamos en sesión es que la condición de tener algo propio, le daba en sí misma una identidad y que proyectarse en un futuro sola donde tenía que tener sentido por sí misma, era tan complicado, que volvía una y otra vez a fantasear con el hecho de recuperar su vida pasada. Sabía quien era como mujer casada aún siendo desgraciada, pero no sabía quien era ella estando sola.

¿Pero quién eres tú? ¿Eres lo que tienes, eres porque te quieren , eres lo que te rodea, eres porque tienes éxito? No es sencillo en un mundo tan materialista vaciarse y sentirse pleno mientras bailas sola . A veces cuando uno para y deja de estar ocupado, atraviesa esa incómoda ansiedad de encontrarse aburrido y cae en elementos compulsivos autodestructivos: comprarse ropa que nunca te pondrás, encerrarse un fin de semana atiborrándote de comida basura y series, salir de caza y ligar con el primero que pasa con tal de sentirte validada o perseguir en facebook a tu ex…Estos ansiolíticos de segunda… nos pasan factura, a corto plazo calman el malestar pero traen una resaca de vacío y depresión que no compensa.

No es fácil desnudarse y descubrir quienes somos sin lo que nos rodea. No depender, no tener apegos es la medicina para curar la ansiedad del que siente que carece o vive con el miedo de perder lo que tiene. Una amiga en el otoño de su vida,puesto que acababa de cumplir cincuenta años,  colgó dos fotos en facebook con el título: dos momentos de felicidad. En la primera imagen salía con su hijo cuando era un bebé y en el pie de la foto ponía:cuando crees que lo tienes todo para siempre.La segunda, era una foto actual, en la que aparecía bailando sola y debajo de la foto escribió:  cuando descubres que no necesitas nada para sentirte bien.  La verdad, es que tuvo un montón de likes.Como las estaciones , el ciclo de la vida va cambiando y la edad te enseña a desprenderte de las posesiones que serían los frutos del árbol y te vas quedando con la esencia, que serían tus raíces, lo que realmente importa. La madurez nos enseña que menos es más.

A veces les pregunto a los pacientes como son sus dormitorios, si lo tienen cuidado, si le ponen objetos, cuadros, fotos, música y si lo pasan bien estando allí o solo lo usan como trámite para dormir o disfrutar de la intimidad en pareja. Una paciente recién separada me comentaba que al entrar en la cama solo notaba el vacío de su ex. Le  sugerí que no asociara su habitación únicamente al mundo de la pareja, puesto que también simboliza nuestra alma, lo más profundo de uno mismo, el espacio propio y nuestra intimidad. A mis dos hijos que duermen juntos les colgué una cajita de madera en la pared de cada cama, les dije que allí podían poner sus secretos y las cosas que les gustan… uno tiene la piel de una serpiente, una pelota de goma y su caja de dientes de leche… el otro la misma caja con sus dientes, una barca con piezas de lego construida por él y una piedra-fósil que encontró este verano en la playa y que cree que es un tesoro!!! otros objetos van cambiando según  van creciendo y viviendo nuevas experiencias….

Esta paciente me dijo que, era en el salón de su apartamento dónde pasaba todo el tiempo que se encontraba sola en casa, intentándose distraer con su copa de vino, la televisión y su ordenanor….Allí anestesiaba el dolor de su soledad, conectando con el mundo exterior. En cambio, en la habitación, la ansiedad se apoderaba de ella. Dentro, solo tenía un jarrón sin flores  y  una foto que aparecía de pequeña con sus padres.  Me dijo que esa imagen le hacía sentirse menos sola y le daba seguridad…. Ahora, tiene de tarea para la próxima sesión, hacerse un pequeño altar como el de mis hijos y colocar allí, aquellas imágenes, momentos y objetos que le recuerden que tiene vida propia y que se tiene a sí misma para uso y disfrute.

Esta noche, en la oscuridad de la luna nueva, la primera no luna del otoño, es energéticamente un buen momento para reconocerse, encontrarse y disfrutar de una misma. Pero, ¿cómo cultivar el espacio propio?, ¿cómo sentirnos bien sin distraerse, como llenarse sin apegos?…en realidad no hay una única fórmula, es un camino que cada una debe explorar según su personalidad, su momento vital, escuchando a su corazón…

Son muchas las pacientes que me preguntan cómo se hace esto de sentirse lleno, y es muy difícil ponerle palabras, a veces les digo que sería como ser un motivado de la vida, un apasionado…Realmente es una paradoja, porque llenarse es vaciarse de lo de fuera, para descubrir lo que hay más a dentro. Pero a lo largo de los años, se me han ido ocurriendo algunas sugerencias que se pueden ir cultivando y que he bautizado como alimento para el alma:

– No vivir la vida de forma linial y entenderla como ciclos

– Conectar y fusionarte con la naturaleza: caminar descalzo, tirar piedras al agua, recoger pechinas…mojarte con la lluvia, bañarte con el sol, salarte con el mar…

– Disfrutar del autocuidado: alimentarse sano, hacer deporte, dormir de noche, hacer siestas y parar o descansar.

– Tener sueños, objetivos, ideas y proyectos personales y/o profesionales pero siempre ligados a uno mismo, fieles a quienes somos, que busquen la realización y no el reconocimiento

– Estar permanentemente aprendiendo: un idioma, un instrumento, un curso de cualquier cosa que te llame, o cosas sencillas, una receta de cocina…

– Arreglar tu casa e impregnarla de detalles que hablen de ti y te hagan sentir bien.

– Hacer cosas creativas: tocar un instrumento aunque sea mal, pintar, escribir o si no eres muy artista, escuchar música, ver y consumir arte…

– Cuidar a un ser vivo: un geranio, un animal aunque sea un pez, un huerto, un cactus también vale para empezar…

– Recuperar a tu niña interior: subir a una roca y saltar, cantar, chapotear charcos, reírse, jugar, poner el árbol de Navidad …

– Escucharse, hablar con uno mismo pasando tiempo sola y sin hacer nada.

– Observar los cambios de ciclo: la luna en sus diferentes fases, los árboles cambiando de estación, las mareas,  ver más amenudo los amaneceres o las puestas de sol, conectar con las diferentes fases de tu ciclo menstrual.

– Disfrutar de las pequeñas cosas, de los placeres de la vida: quedarte en casa un viernes leyendo un buen libro o viendo una buena peli aunque la hayas visto mil veces, saborear un buen arroz…o degustar un buen vino.

– Cocinarte, plancharte, limpiarte tu casa, arreglarte, vestirte acorde a quien eres y lo que quieres expresar… que se note que te importas, que te quieres y que te disfrutas.

–  Bailar con una misma, sola o en compañía pero sobretodo, no dejar de bailar nunca!

Lo importante es desvestirse y descubrir qué es lo innecesario, lo que nos sobra. Como árbol en invierno descubrir qué somos sin las hojas, sin las ideas, conceptos, apegos y condicionantes que forman nuestra identidad. Desnudándonos llegamos a la raíz, hasta el núcleo esencial de nuestro ser.La Danza del Vacío. Adyashanti.

 

 

 

decir adios

Decir adiós, decir que no, distanciarse, caerse, exiliarse, cambiar, morir, cerrar una etapa, desenamorarse, discutir, romper con alguien, huir, olvidar, poner límites, ignorar, centrarse en uno mismo, perder,  estar solo, acabar, alejarse, marcharse, desconfiar, enfadarse,  olvidar, crecer…..

La vida y el amor conviven con la dolorosa pero necesaria energía de la separación .

Nacer: la primera experiencia de separación

La primera separación que experimentamos en la vida es al nacer, cuando dejamos de vivir en ese hogar calentito y seguro que es el vientre materno.

El primer aliento, es la primera experiencia de separación que vivimos, cuando hemos de respirar por primera vez por nosotros mismos y ya no dependemos del oxígeno que nos proporcionaba el cuerpo de nuestra madre.

Debe de ser duro nacer, por eso la mayoría lloramos, porque las separaciones, al principio duelen, nos producen sufrimiento, desorientación y miedo. Evidentemente la separación no es abrupta entre la madre y el  hijo sino que ésta, será progresiva y tendrá idas y venidas, hasta que el niño se valga por sí mismo y se convierta en un adulto autónomo.

Los padres: los grandes maestros

Recoger y soltar, será el ejercicio que todo padre y madre ejercerán desde el principio en relación a sus hijos. Ahora me acerco y doy amor con mi apoyo, ahora me alejo y doy amor dejando que tu solo puedas cosechar éxitos y resolver dificultades. Al mismo tiempo, el hijo aprenderá los mismos movimientos, ahora te necesito y aprendo de ti, ahora te cuestiono para poder alejarme y explorar el mundo. Todo un arte aparentemente sencillo pero cuando este movimiento no fluye, se originan todas nuestras neurosis.

Evidentemente para saber separarte y convertirte en un adulto, antes te han tenido que querer. Nadie sabe dar afecto si antes no lo ha recibido, nadie se atreve separarse y caminar solo por la vida si no cree en uno mismo. La medida perfecta se encontraría entre el amor que no ahoga y el amor que te empuja a que te valgas por ti mismo, pero esa medida es muy difícil de encontrar, no existe la medida perfecta en una relación, aunque haya que intentar acercarse.

Cicatrizar la herida de la infancia

Todos en la vida adulta, en mayor o menor medida, tendemos a buscar que nos quieran, porque todos estamos heridos por la separación, el rechazo y el tú no juegas. En nuestro recorrido vital habremos vivido experiencias primarias de desamor porque son inevitables a la condición de existir. En la infancia, vives tantas experiencias de amor como de desamor. En función de como hayas manejado a lo largo de tu vida las sucesivas separaciones y como te hayan enseñado a separarte, tendrás un estilo más adaptativo o menos. Una experiencia de separación es cuando estabas enfermo y querías que te mimaran más, cuando te dijeron que no, cuando tus padres salían y te dejaban en casa con los abuelos, cuando no te comprendieron, cuando no te escucharon lo suficiente, cuando no se dieron cuenta que estabas mal, cuando te castigaron, cuando no apreciaron tus verdaderas cualidades, cuando desconocían lo que necesitabas, cuando no te dejaron ir, … todos de alguna manera, no hemos recibido todo el amor que hubiéramos deseado. Crecemos con una herida de que nos hubiera gustado que nos quisieran de otra manera, siempre es así. Superar ese complejo ,aceptar que no existe el padre/madre ideal, perdonar a tus padres y comprender que te quisieron como mejor supieron, se llama madurar.

A lo largo de la vida, irás despidiéndote de  muchas personas y experiencias. La suma de todas ellas te proporciona un estilo de afrontamiento frente a  la separación, pero se puede modificar si éste no te deja avanzar.  ¿ Te has fijado en que aspecto tienes más dificultad: en dejar o en ser dejado?Analiza tu historia vital con una línea y marca todas aquellas separaciones que recuerdes (pérdidas, separaciones de padres o familiares cercanos, despedidas, cambios de casa, cambios de escuela, hospitalizaciones, castigos o broncas, rechazo en la escuela, decepciones, rupturas de amistad ,de pareja…)Las  experiencias de separación traumáticas pueden condicionar las relaciones en la vida adulta. Una ruptura mal digerida de un primer amor puede condicionar las relaciones de pareja  futuras. A veces en psicoterapia, tratas la ruptura de un paciente con su pareja y te das cuenta que se siente peor por la penúltima experiencia  que por la última relación. Si sientes que tienes situaciones de separación no resueltas y no puedes cerrar el pasado, trabajarlo en una psicoterapia puede ser de mucha utilidad, para crear un buen abono de tus relaciones futuras.

Los hijos no son tuyos

Los padres también tienen que ser lo suficientemente maduros para entender que un hijo no es una propiedad, es hijo de la naturaleza, es alguien que no te pertenece y que acabará teniendo su propia vida. Hay padres que viven la vida de sus hijos, que sus éxitos o fracasos se los hacen suyos y que diseñan un ideal de hijo a la carta, que tratan de modelar y hacer a su imagen o semejanza, o mucho peor, que intentan que logre todos los sueños que ellos no pudieron cumplir. Un ejemplo serían los casos de los padres con niños deportistas de élite o niños de 10 que viven presionados desde casa para que sean perfectos.

Estos padres no tiene una vida propia que les satisfaga y desde el control de sus vástagos, viven sus éxitos como si fueran propios. Esta dificultad de separase hace que el niño no tenga el espacio suficiente para desarrollar su individualidad. Se convierten en un apéndice de su familia porque no entienden donde acaban sus padres y donde empiezan ellos.

 

El proceso de diferenciarse: de niño a adulto

Desde que nace un niño hay que saber despedirse de este, desde que camina, habla por sí mismo, te lleva la contraria, se enfada contigo, te cuestiona y acaba creando sus propios valores en su propia familia. El proceso de autonomía de un niño precisa de que se le de el espacio necesario para que pueda diferenciarse de sus padres. Hay pacientes que de niños nunca pudieron llevar la contraria a sus padres. La música alta, un tatuaje, un desplante, un portazo o un me largo…son necesarios. Sin conflictos no pueden haber cambios, si no hay confrontación de opiniones en una familia , el niño no podrá crecer. Por lo tanto, si tu hijo no es rebelde y está en la adolescencia, pregúntate si tiene suficiente espacio para cuestionarte. Tengo una paciente que expresó el sano impulso de rebeldía en silencio y disimulando, empezó premeditadamente a rebelarse haciendo mala letra y sacando malas notas, porque no había espacio para más. Si tu hijo pequeño te llama tonta, tu tarea educativa no es castigarle y reprimir su enfado sino enseñarle a que está bien no estar de acuerdo contigo pero que lo debe expresar sin insultos explicando los motivos de su discrepancia. De lo contrario , si le reprimimos, construiremos niños que temen el conflicto, a la confrontación, que no son críticos. Una casa donde no hay comunicación, donde no se puede ser libre y hablar desde la verdad, desde lo que realmente se piensa, es como una dictadura que reprime la voluntad.  Sin conflicto, se interrumpe tu desarrollo, impidiendo construir un criterio propio, anulando de esta forma tu capacidad crítica.

Consecuencias de la sobreprotección y la parentalidad autoritaria

Tanto los padres sobreprotectores, como también lo estrictos que son los dos extremos en la línea de la parentalidad, no permiten que un niño se separe y crezca rumbo al desconocido mundo del adulto.

El sobreprotector le transmite que el mundo exterior a la familia es una amenaza que está lleno de peligros y que como en casa, no va a encontrar un sitio más seguro y cómodo, ni siquiera con una pareja.

El hiperestricto monitoriza la vida del hijo adulto enviando señales de cómo tiene que vestir, qué tiene que estudiar, donde aplicar trabajo, qué tipo de pareja escoger…haciendo que este no sepa realmente cuales son sus verdaderos intereses y transmitiendo que si escojen por sí mismos pueden cometer el gravísimo error de equivocarse, así que lo mejor es seguir los sabios consejos de los padres.

En ambos casos hay una restricción de la experiencia, vivo en una zona controlada sin peligro, no me equivoco si nunca piso una zona desconocida, por lo que si no hay retos tampoco podré tener éxitos y saber que puedo superar la adversidad.

Hay una frase de Jonas Salk que dice. ” Los buenos padres, les dan a sus hijos raíces y alas.Las raíces para que sepa donde está su casa, las alas para que vuelen lejos y pongan en práctica lo que se les ha enseñado”

La inseguridad de no creer en uno mismo, la culpa por alejarme y diferenciarme de mis padres como si fuera malo, la falta de autonomía, la baja autoestima, son síntomas de las personas que se les ha vetado el impulso de crecer y alejarse de sus progenitores. Ellos se convierten en niños asustados con piel de adulto, que no son Peter Panes por elección sino como resultado.

Enseñar a despedirse

Para dejar crecer y ayudar a tu hijo a convertirse en un adulto autónomo hay que enseñarle a partir, a exiliarse de ti, a vivir con naturalidad el dolor de separarse y enseñarle a aceptar que separarse forma parte de la vida…Los lobos enseñan a sus cachorros a cazar y a sobrevivir en el bosque para que llegado el momento puedan aprender a valerse por sí mismos.

La vida tiene muertes, es un constante viaje de despedidas. Hoy mismo una paciente lloraba asustada porque su vida iba demasiado bien. “Ahora que tengo el marido ideal y el trabajo perfecto me angustia que se muera o me despidan”, hasta el punto que lleva dos meses con nauseas y vómitos. No poder parar su mundo ahora y congelarlo en ese instante de máxima felicidad y la conciencia de que el presente no dura para siempre le provoca ansiedad. Ella tendrá que aprender a fluir, aprender a disfrutar de la felicidad caduca en lugar de sufrir porque un día se vaya a acabar, a abrazar el presente y fluir sin anticipar el cambio o el final de esta etapa.

El problema es que vivimos en un mundo demasiado seguro, certero y controlado, que no tiene muertes ni pérdidas o que si ocurren las interpretamos como la apocalipsis, en parte porque pocas veces pasan cosas inesperadas… pero pueden pasar y nuestra cultura nos transmite que es una experiencia insuperable. Nos educan para tener pero no para perder, nos ponen anuncios de gente feliz de vacaciones permanentes, de personas que lo tienen todo… y nos hacen creer que eso es posible, pero los anuncios duran 5 segundos y la vida real es más larga y las cosas cambian. En realidad, es bueno que así sea porque sino, no podríamos valorar los buenos momentos.

Aceptar el dolor

Cuando vivimos una separación ya sea en forma de muerte, pérdida, ruptura, final, o cambio, debemos fluir, no resistirnos y aceptarlo. El intento de control, de resistencia, de reprimir el dolor nos pone enfermos física y psicológicamente. En cambio, si dejo que mi cuerpo y mi mente se convulsionen ante la pérdida, podré tras el doloroso golpe asimilar la experiencia. A medida que lloro y expreso ese dolor lo hago consciente y puedo aceptarlo. Las pastillas para anestesiarme en una pérdida, son contraproducentes ,  para superar el dolor no hay que anestesiarlo, hay que afrontarlo.

Recientemente vi una película en el cine, Brooklyn, que recomiendo, porque es la historia de una jovencita que se exilia de la Irlanda pobre a la Nueva York emergente y refleja en su historia la complejidad  de la separación. La película es un continuo ejercicio de despedidas  que te ayudan a aceptar que están allí y que forman parte del ciclo de la vida. Es realmente una película muy terapéutica, yo lloré por todas las separaciones de mi vida conscientes e inconscientes. A través de las rupturas que viven los protagonistas, puedes aprender a fluir en la experiencia de las despedidas, con dolor pero sin resistencia. Dejar ir es un arte y toda una muestra de amor con mayúsculas.

Dejar espacio en la relación de pareja

Al igual que ocurre en la gesta de educar a un hijo ayudándole a crecer, favoreciendo la autonomía dando espacio.  En una relación de pareja la realización individual de cada miembro de la relación tiene que tener cabida a pesar de la fusión con el otro.Es necesario ser maduro para poder establecer una relación de pareja sana. Eso significa que estás preparado para dar y recibir y al mismo tiempo para irte y dejar marchar.Significa que cada miembro de una relación tiene que dominar tanto la capacidad de amar y acercarse como la capacidad de alejarse y estar solo, tanto la capacidad de recibir amor como la de dejar marchar. Quienes no dominen estas cuatro energías difícilmente podrán llevar a cabo con éxito una relación. Una paciente estaba muy enfadada porque su novio le había dejado, es un “cabrón” repetía enfadada. Si algo no permito en mis sesiones es a que alguien se quede enquilosado en un papel de víctima, ¿es un cabrón porque te ha dejado? ¿Y si no era feliz? Me dijo que nunca me abandonaría… Detrás de un mal duelo, que se cronifica en el tiempo, existe una falta de autonomía previa a la relación de pareja.

La verdad aunque a veces sea dolorosa es lo único que permite avanzar. Cuando un paciente me pregunta como dejar a su novia sin que sufra, le contesto que eso no es posible. Probablemente ese paciente no lleve bien decir que no, se hace demasiado responsable de la felicidad del otro y le cuesta alejarse, poner límites y ser asertivo con los demás. Para superarlo, deberá aprender a ser egoísta, a conectar con sus derechos y a empatizar con sus propias necesidades. No hace falta ser un talibán, pero al final romper implica soltar la cuerda, y entender que cada uno tendrá que digerir su dolor solo.

Vacunarse del virus: miedo a la soledad

La baja tolerancia a la frustración nos hace ser débiles, y la mala prensa que tiene la soledad nos hace tragar muchos sapos y aguantar situaciones insostenibles. Una obra de teatro con un título muy sugerente; Infeliz pero casada, lo dice todo. Las mujeres tienen que vacunarse del virus que aprenden desde niñas que es mejor estar mal acompañadas que solas. Separarse a veces, es la mejor opción y uno no tiene que creer que el mundo  se acaba. Para que la vida vuelva a brotar hay que aprender a cortar las malas hierbas, amar el ciclo de la naturaleza, y entender que separarse y cambiar, es a veces un trámite necesario para seguir evolucionando y volver a empezar.

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Niños sin tiempo, ni libertad

Mis hijos han descubierto ahora las pelis de nuestra infancia (Los Goonies, La Historia Interminable, E.T…) y es inevitable que viéndolas treinta años más tarde, compares tu niñez con la de ellos y se despierten recuerdos que te invitan a reflexionar. Después de una sesión doble de pelis ochenteras, me invadió un sentimiento de nostalgia…sobretodo viendo mis escenas favoritas, cuando los protagonistas salen con todos los amigos en bici, escapando de los “malos” y viviendo mil aventuras. Qué sensación tan mágica la de cuando éramos niños y te ibas por ahí con tus amigos diciendo aquello de “me voy a dar una vuelta…ya volveré…”. Los niños de ahora tienen muchas menos oportunidades de ser libres. Nos hemos convertido en padres helicóptero, volamos a una distancia muy baja y lo monitorizamos todo. Ni se sale a jugar a la calle, ni te vas en bici solo, ni hay tiempo para aburrirse, ni para encontrarse con uno mismo…

El niño que llevamos dentro no se ha de morir nunca en un adulto, el problema es que ahora nuestro niño interior muere demasiado pronto, a veces incluso en la misma infancia. Es muy triste pero hay niños de siete años que solo les motivan los juegos de pantalla y han perdido el interés por el juego real y espontáneo.El estar parado y contemplar, el ser curioso y tener ilusión por descubrir, el inventarse juegos y montarse la película, el no hacer nada… ¿queda algún niño que tenga el espacio para pensar en las musarañas? es más difícil que nunca…

La baja tolerancia al aburrimiento

El último día de vacaciones de verano, decidimos quedarnos por la tarde en la playa, estaba vacía, solo había un hombre preparando las cañas para pescar y nosotros. Tampoco podíamos alargar demasiado porque al día siguiente empezaban las clases… pero los niños estaban encantados hablando con el pescador mientras esperaban si picaba….y decidimos darles su tiempo. Viéndoles tan contentos con algo tan sencillo, tuve ganas de parar el reloj, de no volver a la ciudad, de darles lo que necesita realmente un niño y pasar de las prisas para siempre…Dejamos pocos espacios para que hagan, siempre programados, sufrimos si se aburren, si no tienen plan, en parte porque los sobreestimulamos y en consecuencia, tienen muy baja tolerancia a la inactividad. Por eso, ante el aburrimiento que no hemos enseñado a gestionar , les blindamos de extraescolares y parques de atracciones convirtiendo su pequeño mundo en una montaña rusa de actividad. Cuando eras niño y decías me aburro , no te daban un móvil o una Tablet para que dejaras de dar la lata…así que acababas inventando algo… Pero ahora si en un restaurante los mayores miramos el whats up hasta que llegue el primer plato, es lógico que ellos que lo imitan todo, exijan distraerse igual.

Este domingo sin tiempos, ni prisas, previo al comienzo de las clases, me sirvió como jornada de reflexión para plantearme varios retos a conseguir en el nuevo curso escolar. Son tres y aquí los comparto:

Los 3 retos para el nuevo curso escolar

. 1er reto

Dejarles hacer…y darles más autonomía

Hace unos años leí una entrevista de una mujer neoyorkina que había llevado la iniciativa de promover que los niños en la ciudad volvieran solos a casa en autobús. Explicaba que los padres actuales ven peligros por todos lados y se habían vuelto tan protectores que restringían exageradamente la libertad de sus hijos. Creo que la manía de los gobiernos y los medios de comunicación por aumentar la paranoia de que vivimos en un mundo peligroso, tampoco ayuda. Pero lo cierto es que un niño necesita explorar y alejarse de los padres para lograr autonomía y para impulsarles a ello, debemos transmitirles que el mundo es seguro. Cuando un niño capta que confían en él y que salir a manejarse con el exterior es bueno, tiene la oportunidad de comprobar que se puede valer por él mismo y no solo mejora en autoestima sino que aprende a hacerse responsable.

En los planes de vacaciones de muchas familias cada vez se oye más aquello del recurso del camping o de la casa rural con varios argumentos: el de que mientras descansas unos monitores les distraen, no paran y se lo pasan bomba, o el de que no sufres porque no pueden alejarse mucho ya que están en un espacio acotado y supervisado. Está claro que el no descansar ni un segundo durante el eterno periodo vacacional de los niños (ya casi no se veranea con los abuelos) te hace recurrir a vacaciones con relevos…Pero yo abogo por buscar un destino tranquilo, un pueblecito sin coches rollo Verano Azul donde hagan cuatro amigos y puedan entrar y salir con sus bicis para que experimenten esa sensación de libertad (por cierto se aceptan sugerencias si alguien conoce el lugar idílico…).

Pero mientras llega el próximo verano, podemos enseñar a cocinar, (con fuego!), dejar que se duchen solos, dejar que sean ellos con su sentido de orientación que intenten dirigirte a los sitios conocidos , dejarles ir a comprar el pan o hacer algún recado cerca de casa, dejar que hagan… solos, sí SOLOS lo que vayan reclamando hacer sin ayuda… En realidad se trata de dejar de decirles que NO de forma automática, o el clásico: “eres demasiado pequeño” porque nos paraliza el miedo a que puedan hacerse daño y limitamos su impulso por crecer.

. 2ndo Reto

Reconciliarse con el descanso y el tiempo libre

Enseñar a parar. Os suena eso de: “y este fin de semana que plan haremos…? “Quedarse en casa y que cada uno decida por sí mismo como ocupará su tiempo es un buen ejercicio para adquirir autoconocimiento. En tres generaciones, hemos pasado de no hacer demasiado caso a los niños a convertirnos en animadores del fin de semana. Tengo una amiga que cuando ya no puede más coge a toda su familia y lanza la campaña: hoy día libre!…y consiste en que cada uno escoja hacer lo que le gusta. Parece que temamos el descanso o el espacio no estructurado, incluso los adultos buscamos todo el tiempo estar distraídos y hacer planes. Como reto este año me planteo practicar el día libre de mi amiga y disfrutar de las pequeñas cosas con ellos, un paseo con el simple objetivo de disfrutarlo, cocinar, escuchar música, ver una peli o descansar en silencio pensando en las musarañas y dejar que ellos escojan solos que hacer con su tiempo sin organizarles demasiado la vida. Con todo ello fomentaremos la creatividad, la conciencia con uno mismo y la conexión con el placer. Julio Basulto nutricionista autor del libro Se me hace bola (muy recomendable ), explica que para evitar peleas y obsesiones por un alimento tóxico lo mejor es no comprarlo. En la misma línea de pensamiento, creo que si los niños son pequeños y no tienen acceso fácil a los juegos virtuales es mucho más sencillo que surja el juego espontáneo. Entonces, que tu hijo disfrute del juego espontáneo, se puede convertir a largo plazo en un factor protector para evitar adicciones futuras a los juegos de pantalla. Hay un viral que corre ahora por Facebook sobre dibujos de niños que están conectados a la tecnología y niños sin acceso a ésta. La imagen habla por sí sola, la diferencia es abismal, mientras que unos dibujos están llenos de detalles, colores y son super creativos, los de los niños expuestos, son monigotes básicos, simples y poco imaginativos.

Las actividades muy estructuradas y regladas como son las extraescolares son también en exceso una interferencia en el desarrollo del juego espontáneo porque se reduce considerablemente el tiempo libre. Está claro que cada edad requiere unas necesidades concretas, pero cuando son pequeños, un niño tiene que tener tiempo para el juego…Los niños con todas las tardes ocupadas, no juegan en toda la semana. Para el desarrollo emocional de una persona, es importante encontrarse con uno mismo, si siempre está ocupado y distraído,no tendrá la oportunidad de saber quien es y le producirá mucha inseguridad.

. 3er reto

Menos es más

En general es una generación de demasiados. Demasiados canales, demasiadas chuches, demasiados cumpleaños, demasiados regalos, demasiados planes, demasiada actividad, demasiada información…tanto exceso genera niños tiranos, egocéntricos insatisfechos y desorientados. Creo que la crisis ha hecho que recortemos en cosas para los adultos pero los niños tienen casi todo o mucho más. Tenemos la teoría clara de los límites: decir que no, inculcar buenas conductas, hábitos …sin embargo, poner límites también significa no consentirles y no empacharles de excesos. Por ejemplo, llega el cumpleaños, tu quieres celebrarlo pero no hacerles una boda y el tema se va de madre, el regalo de los abuelos, amigos, padrinos, tíos… la fiesta del cole, la fiesta familiar…. Los atiborramos y no lo podemos evitar, igual porque la culpa de estar poco con ellos nos ablanda o porque el consumismo nos empuja. No nos damos cuenta de que ellos con menos son más felices. La abundancia les estresa y les genera inseguridad porque muchas veces no saben qué elegir y necesitan un tope. En este mundo de demasiados, el reto o objetivo es enseñarles a quedarse con la esencia, a sentirse satisfechos valorando lo que ya tienen, a enseñarles a esperar, a que no todo lo que quieren es urgente y tiene que ser inmediato, a valorar los abrazos y los gestos de reconocimiento igual o más que los regalos materiales y para ello es bueno tomar conciencia e inculcarles un poco más de austeridad, menos extras y menos de comprarles algo porque sí (aunque sea de los chinos ellos no conocen el valor de las cosas).

 El cambio empieza en los padres

Estos son mis 3 retos de esta temporada, parece sencillo pero ya os contaré, no es un cambio dirigido solo a ellos, el cambio empieza en nosotros, los padres, ya que somos el modelo a seguir….Si te ven parar, pararán, si te ven disfrutar del no hacer, disfrutarán, si te ven contento sin necesitar más , no necesitarán…Os animo a que probéis también, estoy convencida de que por pequeño que nos parezca el gesto, el resultado a largo plazo será grande. Feliz curso!

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A veces oyes algo que se te queda archivado en el pensamiento pero que no sabes interpretar hasta que no pasa un tiempo. Una profe de yoga dijo como quien no quiere la cosa, que cuando eras madre aterrizabas a la tierra por primera vez… esa frase resonó en mi cabeza hasta que fui madre y la entendí.

Había trabajado asesorando a familias, había llevado terapia de grupos para adolescentes y hacía talleres para alumnos y charlas en colegios para padres. Y entonces fui madre…uf quería borrar todos mis archivos, empezar de nuevo. Mi hijo era todavía un bebé y me llamaron para que diera una charla de padres sobre los límites, entonces, leí mi discurso, y no me convenció. Puede que no estuviera mal pero no lo reconocía como propio…era como leer un libro que no iba conmigo, así que como quería creerme lo que decía…rehíce la charla entera…busqué referentes nuevos y encontré verdaderos tesoros.

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